* Las dificultades que tienen el gobierno y particularmente el regulador monetario para estabilizar los precios sin que la política monetaria, más potente que otrora, contribuya a precipitar otros desequilibrios es, quizás, la característica más destacada como ignota en la información de la coyuntura. Es ostensible el aumento de la contracción monetaria tal cual fuera anunciado por el Comité de política monetaria de marzo. En mayo, en particular y pese a que no hay datos actualizados sobre la entidad de esa contracción, es notorio que el BCU ha redoblado sus operaciones de mercado en una puja diaria con las instituciones financieras a los efectos de disuadir conductas muy especulativas que se trasladan a las tasas de interés. En varias oportunidades en lo que va de mayo, el Central ha debido declarar desiertas licitaciones de Letras de Regulación Monetaria en pesos debido a ofertas de los operadores financieros con costos muy elevados. De cualquier manera, el aumento de la presión del BCU en el mercado se hace sentir y lentamente las tasas de interés en pesos vuelven a elevarse. En la grafica se puede observar la evolución de un índice contraído y actualizado diariamente por Bevsa que indica la evolución de las tasas de retorno de las colocaciones en Letras en pesos incluyendo las emisiones primarias del BCU y las transacciones de los socios de la Bolsa en el mercado secundario.
* El BCU ha corroborado con la información proporcionada por la encuesta de expectativas conocida la semana pasada que, si bien el sector privado admite que en el mediano plazo la disciplina fiscal del gobierno y la capacidad de la política monetaria serán suficientes para mantener la inflación dentro del rango programa, en el corto plazo se está convalidando una idea de inflación anual que excede la pauta del programa en al menos medio punto porcentual. En circunstancias normales esta idea de rebrote inflacionario que manejan los agentes privados para el resto del año no sería de cuidado. Empero, en el contexto de puja distributiva creciente, con una rendición de cuentas cuya perspectiva de discusión se prolonga ahora hasta octubre, es normal que la permanencia de esta expectativa se traslade al ámbito de las reivindicaciones sindicales por un lado, y a la formación de mayores tasas de interés en pesos o, lo que también comienza a preocupar: a una indexación excesiva de la economía. Ello explica la agresividad que ostenta la política del regulador. El que, además, sabe que corre el riesgo de la pérdida de credibilidad en su misión principal toda vez que la inflación verificada no confirme la pauta preanunciada doce meses atrás. Ello esta sucediendo desde hace cuatro meses y corre el riesgo de extenderse en demasía, dado que el gobierno mantiene esa meta de 6.5% máximo hasta mayo de 2008 y de 6% para los doce meses que finalizarán en junio de dicho año.
* El problema de la caída de la cotización del dólar en el Uruguay del piso de veinticuatro pesos implícito del programa de un año atrás- agrega una tensión particular en la relación del gobierno con exportadores y rentistas en la moneda extranjera. Esta tendencia es global y su perspectiva ha sido ahora subrayada por la posibilidad que el diferencial de tasas de interés de Europa con EEUU se ensanche invitando a los inversores globales a vender más dólares norteamericanos aún. La precipitación del precio del dólar en la periferia es mayor que en el centro y da cuenta de un cambio histórico en los saldos de las cuentas corrientes y de capital entre las dos regiones. La caída del precio del dólar en Brasil, administrada por el gobierno y el BCB sin demasiadas dificultades, le imprime a Uruguay una referencia cercana en materia de conductas monetarias y cambiarias.
* A todo esto se le ha agregado la volatilidad diaria del precio del dólar. Esta no es una característica a la que esté habituado el mercado uruguayo y, en particular las familias. El gobierno parece tener decidido no pagar el precio de una estabilidad mayor lo que supondría un inmediato aumento de las ya crecientes tasas de interés.
* El último indicador relevante conocido en la semana afirma la tendencia a la caída del desempleo.
La economía está trabajando en niveles récords de actividad pero crea menos puestos de trabajo que los que la gente no sólo precisa y demanda, sino sobre los que la gente cree que se están creando de acuerdo al sesgo muy optimista del discurso oficial.
En función de ello vuelve al mercado de trabajo en mayor proporción equilibrando la mayor creación de empleo y enlenteciendo la caída del desempleo. *
Comentarios (beta!)