A partir de ayer el gobierno estadounidense trabaja con una proyección de crecimiento inferior a la ya disminuida estimación de crecimiento para el corriente año prevista en marzo pasado. Efectivamente, en la mañana de ayer el Departamento de Comercio ajustó a la baja, en 0,6%, el crecimiento que habría tenido el PBI estadounidense en el primer trimestre del año. Hace un mes las mismas oficinas del gobierno habían estimado que el crecimiento ascendería a 1,3%, hipótesis no compartida por los analistas privados, la mayoría de los cuales preveía un crecimiento del 0,8%-0,9% para el período. A fines de este mes el Departamento de Comercio debe hacer su tercera y última estimación, momento en el cual se sabrá si la principal economía del mundo está creciendo al 2,2% en términos anuales o la precipitación es mayor. Los indicadores de avance para el segundo trimestre serían mejores pese a que los últimos datos de caída de la demanda inmobiliaria abrieron también una especulación de sesgo negativo sobre aquella hipótesis. Ayer se informó también que la tasa anual de inflación se estaría manteniendo en 2,2%.
Los dos datos crecimiento débil e inflación contenida, deberían coincidir en una hipótesis de mantenimiento de las tasas básicas de la FED en 5,25% o, quizá, podrían abrir una especulación agregada sobre una caída de dicha tasa a los efectos de sostener los precarios niveles de crecimiento y sus equilibrios en el sistema financiero. De afirmarse tal hipótesis, los mercados de futuros cambiarios y el propio mercado corriente trabajarían con una hipótesis de caída del precio del dólar.
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