Entre el jueves y el viernes pasado, el Poder Ejecutivo divulgó el conjunto de la información contable de la gestión del sector público al término de los primeros cuatro meses del año. A la vez, el viernes, se conocieron las correcciones y actualizaciones del endeudamiento público, externo y global para el año finalizado en diciembre pasado. Los dos conjuntos de datos completan ahora una plataforma más sólida para el análisis y las proyecciones sobre equilibrios y disponibilidades que tiene el Estado para corregir, eventualmente, y ejecutar el programa de gobierno en una perspectiva de disminución de sustentabilidad del crecimiento y disminución de la fuerte fragilidad que no había, hasta ahora, neutralizado el crecimiento de los últimos tres años.
Paralelamente, el gobierno trabaja con una hipótesis de crecimiento que ha venido corrigiendo al alza y que, en el peor de los casos, supone que la riqueza que creara el país en el curso del presente año crecerá mínimamente en un 5.5%. De allí en más hay varias hipótesis y hay, también que saberlo.
Desde la perspectiva de las seguridades o la posibilidad de exponer, hacia adentro y hacia fuera, que Uruguay seguirá creciendo con equilibrio y disminuyendo su endeudamiento externo, la persistencia del déficit de las cuentas públicas suponía hasta ahora un incremento de la deuda global. Sin superávit global el endeudamiento continuaría creciendo o, en el mejor de los casos tal cual sucedió en 2006, el endeudamiento neto se mantendría en niveles de mucho riesgo frente a la posibilidad de tener que enfrentar cambios relativamente dramáticos en los mercados externos. La novedad al cierre del primer cuatrimestre del año consiste en que el país estaría llegando al equilibrio de sus cuentas antes de lo previsto en el programa. Ya al término de 2006 el gobierno había comunicado que el resultado global del sector público ajustado había disminuido a los $ 2315 millones, un 0.5% del PIB, lo que suponía una disminución del déficit a la mitad del estimado en el programa financiero del año. Es necesario tener en cuenta que, probablemente ya en esa fecha el Estado hubiera llegado a una relación de equilibrio medida por el cociente entre el resultado de las cuentas y la valorización de un producto que, aún esta en vías de ser corregido algo más al alza.
El endeudamiento público, la otra vertiente significativa de la fragilidad está siendo manejada por la oficina especializada con una performance que ha permitido disminuir los costos y mejorar el perfil de la deuda en moneda y plazos. Sin embargo, en esta área el gobierno ha venido teniendo más dificultades que el resto de los países latinoamericanos para lograr reducciones más significativas. Y ello es reconocido por los aumentos mínimos que ha tenido la nota de calificación de riesgo de la deuda soberana del país. El monto del endeudamiento relativo es muy considerable, pero lo que es aún más complicado para los analistas de inversiones en deuda pública soberana es coincidir en la fortaleza a futuro del programa fiscal del gobierno y su capacidad de mantener el programa de amortización de deuda pública. Ello no supone la especulación con ningún default ni modificación de los contratos, pero en el mediano largo plazo, escenario sobre el cual opera la calificación soberana no es lo mismo evaluar riesgos con una caída del endeudamiento absoluto del país o un regreso al crecimiento de la deuda. En tanto, Uruguay no habría podido usufructuar en estos dos últimos años la bonhomía de los mercados de deuda soberana en los cuales los países periféricos han logrado minimizar apreciablemente su vulnerabilidad tradicional. La gestión de la deuda ha permitido ahorrar en 2006 unos veintiséis millones de dólares agregados a lo que en el programa financiero del gobierno ya suponía una reducción considerable del servicio de deuda. En 2006 el país pagó ochocientos cincuenta millones de dólares por concepto de intereses de la deuda pública.
La cifras divulgadas el viernes en materia de endeudamiento permiten apreciar esa reducción del endeudamiento en dólares que en la evolución relevante deuda neta- de unos quinientos ochenta millones de dólares. Esto refiere al estado de la deuda nominada en moneda extranjera y comprende, en tanto, las reducciones determinadas por el incremento de los activos más la reestructura operada en la nominación por moneda con un sensible incremento de la deuda emitida en moneda nacional indexada. Las dificultades del gobierno en materia de endeudamiento se observan mejor en la modesta reducción que ha tenido la deuda pública global y el incremento que registra en el año la deuda global del país externa y pública- en el curso del último año. En este registro utilizado para el control de los topes de endeudamiento público que habilita el Poder Legislativo, la deuda neta del Estado ha continuado creciendo y en el curso de 2006 ha aumentado en un equivalente dólar de U$S 125 millones. El aumento que supone el aumento de la política monetaria contractiva habría determinado a partir de mayo aumentos agregados en esta tendencia.
Sin embargo, la aparición al término del primer cuatrimestre del año de un resultado positivo global relativamente inesperado- del orden de los U$S 80 millones para los doce meses previos es un datos de mucha significación en esta perspectiva. Pese a que las compraventa de energía determina oscilaciones importantes en estas cuentas el positivo resultado a abril es evaluado por el gobierno y el mercado con algunos matices de consideración sobre el escepticismo previo. El Estado recauda más del mayor crecimiento, administra mejor su deuda y de alguna manera ha logrado que el fuerte incremento del gasto no se lleve aún todo el excedente logrado.
Esto determina la existencia de algunas hipótesis nuevas, tanto para la economía como para el análisis de la política en el futuro inmediato. *
Comentarios (beta!)