En los doce meses acumulados a mayo, la actividad económica del Estado permitió acumular un superávit global de 1.031,6 millones luego de haber pagado más de 20 mil millones de pesos del servicio de deuda. Un año atrás el Estado mantenía un déficit de trescientos treinta y cinco millones. En el transcurso de los últimos doce meses el monto de intereses pagados ha permanecido constante en relación a lo que se pagara en los doce meses previos pese a que el endeudamiento neto del país ha continuado aumentando (ver recuadro). El endeudamiento parece controlado y en vías de mejorar su relación con el producto y el gasto global, lo que supone la posibilidad de ver con más detalle lo que está sucediendo con la evolución de los ingresos y egresos reales del Estado.
Al término de mayo se afirma la tendencia de incremento del ingreso, que es seguido inmediatamente de un aumento del gasto, en proporciones muy similares.
Dicho de otra manera, el Estado ha mejorado el superávit primario elevándolo levemente por encima del 4% del PBI.
Ahora parecería que la rigidez del gasto comienza a plantearle problemas al gobierno para ampliar ese superávit satisfaciendo los mayores reclamos presupuestales o habilitándolo a seguir mejorando significativamente su situación de endeudamiento.
Esta evolución en línea del ingreso y el egreso del Estado estaría explicando en una perspectiva de incremento del riesgo la frontal resistencia expresada por el MEF y la propia presidencia a conceder partidas relativamente pequeñas de aumento del gasto pero que, en sí, pueden cambiar las tendencias de superávit que el país venía ostentando y que en los doce meses finalizados en mayo arrojaron un superávit global, luego de pagar deuda, de U$S 80 millones, aproximadamente. *
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