La formalidad en el trabajo avanza conforme aumenta la antigüedad en el empleo y el nivel educativo de la persona.
Como siempre, el informe señala que los jóvenes y las mujeres son los más afectados, lo que guarda directa relación con la inmensa mayoría de los indicadores socioeconómicos.
El INE dio conocer un nuevo informe temático, esta vez vinculado a la informalidad en el empleo de los uruguayos. El mismo señala que la evolución del empleo informal muestra, como era de esperar, un fuerte crecimiento como consecuencia de la crisis de 2002 y una pronunciada reducción desde el año 2005.
Pero, todavía, los valores aún se ubican en 2006 en torno al 40%. Es decir, 4 de cada 10 empleos del sector privado no tiene aportes registrados en la seguridad social.
En el informe de Enrico Benedetti, el especialista destaca que existen marcadas diferencias por zonas geográficas del país.
En números, en 2006 el empleo informal alcanza a 41,5%, pero mientras en Montevideo supone el 35,4% de los trabajadores en el Interior el nivel de empleo informal asciende a 47,5%.
El interior del país muestra históricamente tasas superiores que la capital. Si se observa la informalidad laboral por departamentos, el área noreste del país muestra las tasas más altas, en contraposición a la región sur.
A su vez los valores son significativamente menores en el área rural, la explicación a esta diferencia se relaciona con la baja informalidad en el sector agropecuario por particularidades en la forma de tributación del sector.
Respecto al tamaño de las empresas el informe muestra que el nivel de informalidad desciende en forma muy importante en aquellas empresas con 5 o más personas ocupadas, llegando al ser de sólo el 5% en las empresas de 50 o más personas ocupadas.
En el caso de actividades unipersonales el nivel de no registro supera el 70%.
En cuanto a la rama de actividad los mas informales son la construcción y el servicio doméstico, entorno al 60%.
En el otro extremo se ubican actividades relacionadas con la salud, la educación, el transporte y los servicios, tanto financieros como prestados a las empresas o profesionales, donde existe un fuerte control administrativo.
El estudio forma parte de los resultados arrojados por la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada 2006, representativa de todo el territorio nacional.
Benedetti señala que los criterios establecidos para la elaboración del informe respetan todas las convenciones internacionales.
En tal sentido, la definición de trabajo informal surge de la situación en la cual el trabajador no está registrado en la seguridad social en la ocupación principal o única. Esta condición se releva en la pregunta directa a la persona ocupada: "¿Aporta a una caja de jubilaciones por este trabajo?".
Vale aclarar que hasta el año 2005 el registro a la seguridad social surge de la pregunta "¿Tiene derecho a jubilación?, a partir del año 2006 se pregunta directamente por la aportación a la seguridad social. Este cambio en la forma de preguntar puede haber provocado diferencias en las estimaciones, pero a nivel agregado confirma las tendencias.
La medición del empleo informal resulta de singular importancia en el Uruguay, tanto por su magnitud e implicancias desde el punto de vista social, como por su relevancia en la estimación de la economía no observada (ENO), además de ser un elemento fundamental para alcanzar una medición del PBI más afinado.
El análisis parte de la base de que el no registro en la seguridad social es un fenómeno asociado básicamente al sector privado, por lo que, salvo puntuales excepciones, la medición registra el empleo informal en este sector de la economía. *
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