Lo que acontecía en Uruguay 2001, cuando el Banco Central inyectaba dinero para salvar de la quiebra a bancos privados, ocurrió por primera vez en varias décadas en los Estados Unidos y podría provocar una verdadera crisis de confianza en el sistema bancario mundial.
En Uruguay, más allá de la venta del NBC a capitales colombianos, se supo ayer que las instituciones privadas ganaron en los dos primeros meses del año $ 30 millones, siendo arrastrado el resultado general por las pérdidas del bandes que siguen siendo importantes ($ 65 millones en dos meses).
Desde el BCU se sigue de cerca lo que acontece con los bancos internacionales ya que muchos de ellos están instalados en el país. Por ahora no se observan movimientos extraños en la plaza financiera, se indicó ayer.
El gobierno de Estados Unidos, que hasta hace poco tiempo afirmaba que no salvaría bancos imprudentes, se vio obligado el viernes a salir al rescate del banco Bear Stearns, un establecimiento cuya quiebra tendría consecuencias desastrosas para la economía mundial.
La Reserva Federal de New York correa de transmisión entre la banca privada y los mercados aportará liquidez al banco JPMorgan Chase, que los prestará a su turno a Bear Stearns, para evitar que sucumba a una aguda crisis de liquidez.
Las autoridades estadounidenses no se habían inmiscuido directamente en los asuntos de una empresa privada desde hace diez años, cuando obligaron a los grandes bancos del país a salvar al fondo especulativo Long-Term Capital Management (LTCM), cuya quiebra hubiera acarreado consecuencias muy graves.
Según un alto responsable de la Fed citado por la cadena de información financiera CNBC, es preciso remontarse a los años 30, y luego a los años 60, para encontrar un salvataje bancario conducido directamente por el banco central.
En los más altos niveles del Estado, se ha justificado esta distorsión de los principios liberales por los riesgos que amenazan el conjunto del sistema financiero.
"Hoy se han decidido nuevas acciones para amortiguar las perturbaciones de nuestros mercados financieros", subrayó el presidente George W. Bush, en un discurso en Nueva York. "La situación evoluciona muy rápidamente, pero el presidente de la Reserva Federal (Ben Bernanke) y el secretario del Tesoro (Henry Paulson) dirigen la situación y van a tomar las medidas apropiadas para favorecer la estabilidad de los mercados", añadió Bush.
Bear Stearns es uno de los cinco grandes bancos de inversiones de Wall Street y una quiebra de este grupo podría, por efecto dominó, tener consecuencias desastrosas para muchos otros establecimientos.
Como señal de la preocupación suscitada por las dificultades de Bear Stearns, el Tesoro, autoridad de supervisión de la Bolsa (SEC) y la Fed publicaron sendos comunicados asegurando al público que siguen la situación muy de cerca.
La Fed prometió el viernes suministrar liquidez a los mercados "en la medida en que sea necesario", algo que sólo hace en casos de grandes crisis.
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