Jorge Jauri
Los impactos derivados de la crisis en proceso sobre la perspectiva de Uruguay no pueden observarse sólo desde el riesgo que supone la abrupta caída de los últimos días del precio de los commodities, agropecuarios en particular, aunque alcancen también al oro y al petróleo.
"The fear" o el pánico del capital, ha tocado a Brasil y no sólo por la evolución de esos precios relativos -commodities vs. acciones- sino por las consecuencias de una discusión aún imperceptible y que tiene que ver con la emergencia de políticas que los reguladores sienten necesario adoptar en épocas de alta confrontación política.
Desde que el domingo 16 de marzo, en que el mítico Greenspan publicara su artículo en el Time*, se ha desatado una discusión diferente a la tradicional que, emergiendo desde las articulaciones de la academia y el mercado, gana usualmente los titulares de la prensa especializada. Esta discusión tiene en cuenta la evolución de la coyuntura, repara en los precios relativos pero, esencialmente, apunta a revisar el sistema de regulación de la economía occidental. Esta revisión surge con base en una reelaboración crítica de lo que está sucediendo en los EEUU.
Es una discusión difícil de comprender, particularmente porque ella es traducida con dificultades desde la crónica de los grandes medios norteamericanos, alineados explícitamente con las corrientes de opinión que ahora convergen en el tramo final de la batalla electoral de noviembre.
Con esas salvedades acerca de las dificultades que supone internarse en las bases mismas de una crisis tan compleja, importa al menos intentar presentar esa discusión incorporando algunos de los aspectos que no salen a la superficie. En los próximos días, la crónica va a privilegiar otros temas de la economía. Particularmente los que surgen de lo acontecido en la última semana y que está afectando notablemente los precios de los commodities con sus implicancias sobre lo que pudiera ser un nuevo riesgo Brasil. Sin embargo importa presentar al menos, otra dimensión de la discusión que, detrás de lo coyuntural, irá fundamentando la reparación de las rupturas ocasionadas por la crisis. En su referencial artículo del Time el ex presidente de la Reserva Federal -símil del BCU uruguayo por su institucionalidad y características de la Misión (que no es la misma que el Banco Central de Europa vinculada estrictamente con la defensa de la moneda sin demasiadas contemplaciones por la competitividad de largo plazo, por ejemplo)- advierte las inconveniencias que pudiera tener la propensión muy generalizada de responder a la crisis actual con medidas de regulación forzosa del sistema financiero y bursátil.
Esa es la conclusión de un extenso y reflexivo análisis de las características con las cuales se están produciendo las crisis desde la última postguerra. Greenspan enfrenta en ese artículo las presiones que está sufriendo su sucesor Ben Bernanke en el sentido de alterar lo que hasta el viernes ha sido la conducta principal de la FED desde que el 4 de enero pasado estallara el nuevo ciclo de quiebras y rupturas.
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