Los créditos que se están concediendo por fuera del sistema bancario, y que actúan como multiplicador de moneda, continuarán creciendo tras las nuevas restricciones que en materia de encaje impondrá el Banco Central, mientras se indica que las actuales redes de cobranza, muy pronto se lanzarán a actuar también como prestamistas.
Las normas que en materia de encaje piensa ejecutar el BCU, determinarán que los bancos tengan menos efectivo para prestar, y esto podría llevar a una restricción en los prestamos que se brindan desde el sector financiero que controla la autoridad monetaria.
Al finalizar el año pasado, el crédito bruto de los bancos a los privados se ubicó en US$ 5.033 millones. Esto significó una suba de US$ 839 millones respecto al saldo a setiembre de 2007 y de US$ 1.225 millones respecto a diciembre de 2006.
Dentro de los cambios que se están observando en la plaza local, es una disminución en los créditos en dólares, aunque estos siguen siendo importantes en su conjunto, llegando al 71% del total. Esto se debe a que los bancos prestan mayormente a los sectores exportadores en la moneda en que reciben sus ingresos, o sea en dólares. Pero en los denominados créditos al consumo, o sea a familias, los mismos son casi en su totalidad en moneda nacional. Un alerta sobre lo que está ocurriendo en materia de préstamos fue lanzada recientemente por el presidente de AEBU, Gustavo Pérez, quién dijo que el sistema financiero se ha extendido y está informalizado, y está expulsando a los sectores más bajos de la economía nacional, precisamente hacia las denominadas financieras o pseudocooperativas. También se estima que muchas personas han agotado su crédito bancario, y están pidiendo fondos a las financieras para poder, de esta manera, pagar los créditos a los bancos, formando una especie de "bicicleta financiera".
Esto se debe a que los bancos y por controles del BCU, ven restringida cada vez más su capacidad de a quien le pueden prestar. La función del BCU es, precisamente, la de vigilar hacia donde se dirigen los préstamos, porque lo que los bancos prestan, es dinero de los depositantes y las financieras de inversores locales o del extranjero.
Pérez dijo durante el acto del 66º aniversario de la gremial de bancarios que, aquellos que no tienen acceso a los bancos, terminan en "un sistema parafinanciero que se mueve en la informalidad, no está regulado, y por lo tanto tiene todo el potencial para generarle al usuario las condiciones más gravosas, caras e intolerables. Es el precio para poder acceder a ese crédito que le es negado por el sistema".
Según las estimaciones de AEBU, hay porciones del mercado que no son menos del 30 o 40 % del crédito, que están en el sector de las financieras y las de nominadas cooperativas de ahorro y crédito.
Realmente el porcentaje se desconoce, porque dichas instituciones no tienen ningún tipo de regulación, por lo cual no se sabe a cuanta gente le prestan, ni los montos que mueven por año.
Peréz también señaló que las redes de cobranza cada vez tienen más peso en el sistema y "jinetean" prestando el dinero que cobran de las facturas que, de servicios del estado, paga la gente. "La inflación no se canaliza sólo por el crédito bancario. Cuando aumentan los encajes de los bancos, no se tiene en cuenta que hay crédito que está surgiendo a través de estas otras empresas y no se sabe exactamente de dónde proviene. ¿Quién se va a creer el cuento de que estas seudocooperativas se manejan con recursos propios?" se preguntó Pérez.
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