Según pudo saber LA REPUBLICA del precio final que paga el consumidor, un 36% corresponde al precio del petróleo, un 36% a los impuestos, un 17% a los privados (por intermediación) y 11% a Ancap. Es por esto que la baja sólo se podría lograr con factores combinados como la reducción del costo Ancap (importando combustible refinado), la reducción impositiva (a través de un ficto, como se aprobó en el Presupuesto) y una baja del margen en lo referente a los intermediarios (por lo menos en la distribución que se licitará el año próximo).
Asimismo el anuncio realizado tiempo atrás, de que era necesaria una nueva suba del precio, fue reiterado ayer por nuestras fuentes, ya que se ha pagado casi el doble que en 1999 por petróleo, a la vez de aumentar las necesidades del fisco en cuanto a recaudación a través del Imesi.
Con este panorama se encontró ayer Jorge Sanguinetti que asumió la presidencia del Ente, en medio de una polémica renuncia de Eduardo Ache, quien se fue desconforme por la posición de Batlle frente a la licitación por la distribución (el gobierno no le ratificó un acuerdo con Repsol y Dasa) y el freno que se le impondrá a las obras de la refinería de La Teja.
El nuevo presidente de Ancap anunció que analizará "de punta a punta" el proyecto de inversión en la refinería, encarado por la anterior administración, y afirmó que uno de sus principales objetivos será lograr que los precios del combustible uruguayo sean iguales a los del resto de la región.
La idea de importar combustible refinado directamente desde la región o de Venezuela sigue en la mente del presidente Jorge Batlle.
En Uruguay, los precios de venta del combustible cuando sale de la refinería son bastante superiores a los demás países de la región.
El acto en que asumió Sanguinetti contó con la presencia de los colaboradores más cercanos al presidente Jorge Batlle, los principales dirigentes de la Lista 15, legisladores, y del presidente honorario del PIT-CNT, José D'Elía.
En su discurso, Sanguinetti afirmó que es consciente de que Ancap atraviesa por una situación "muy particular", aludiendo a la "ampliación de la refinería complementado con un proyecto comercial para agrandar su producción. Es un proyecto de una inversión muy grande, una apuesta muy fuerte".
El nuevo jerarca sostuvo que "es la responsabilidad del directorio que ingresa analizar este proyecto cuidadosamente, tenemos la obligación, es nuestra responsabilidad.
No podemos asumir que todo está bien, y tampoco asumimos que todo está mal ni mucho menos. Es nuestra obligación analizar, ver desde el momento en que se gestó hasta la actualidad; ver si ese proyecto tiene la viabilidad suficiente para asegurar que esto de los combustibles esté al mismo nivel de precios en el Uruguay, y que esas exportaciones que se van a hacer no le generen al país una pérdida".
"Vamos a revisar de punta a punta. Vamos a ver no sólo si es bueno o malo, sino también si es posible", agregó Sanguinetti.
Dejando entrever la posibilidad de dejar por el camino la remodelación de la refinería, Sanguinetti manifestó que se debe asumir "que el camino que tenemos que seguir es aquel que sea mejor para el Uruguay, aunque de pronto no sea el mejor para Ancap, pero tenemos que reconocer que Ancap no es un fin en sí mismo sino que es un medio al servicio del país".
Sanguinetti afirmó que asume la presidencia del ente con "un compromiso insoslayable: el combustible en el Uruguay tiene que tener, libre de impuestos, el mismo precio de los demás países del Mercorur". Estimó que el precio del combustible de nuestro país es un 15% mayor que el resto de la región.
El dirigente quincista y ex candidato a la comuna de Colonia, reconoció que este objetivo no es fácil de alcanzar. "Sé que habiendo vivido en una cultura monopólica, eso genera limitaciones hasta mentales, pero tenemos que tener conciencia que ese monopolio permite a veces que tengamos precios superiores a los del mercado y que no haya pérdidas dentro de Ancap.
Creemos que Ancap tiene que centrarse en este primer objetivo y además llevarlo adelante rápido".
Días atrás, el propio presidente Batlle manifestó que esta inversión en la refinería de Ancap --que asciende a unos 150 millones de dólares-- debía dejarse de lado a fin de lograr el abaratamiento del combustible.
Ache en su discurso de despedida reiteró que está a favor de la refinería: "Acá esto es posible, puede funcionar". Agregó que Sanguinetti recibe una empresa en la que "todos tienen claro que el monopolio no es lo que le va a garantizar los sueldos". "En la empresa se ha logrado un cambio cultural muy importante", dijo.
Por otra parte el director nacionalista Jorge Campomar se pronunció en un sentido similar.
Recordó que a mediados de este año se aprobó un contrato de reforma que se está ejecutando. Indicó que dicho contrato contó "con el beneplácito del Poder Ejecutivo, y rever una medida de este tipo va a representar para el organismo perjuicios económicos".
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