Sábado, 23 de diciembre, 2000 - AÑO 9 - Nro.333
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Brasil inicia el milenio con un crecimiento de 4% e inversiones por U$S 21 mil millones

Año 2000 marcó el resurgimiento del gigante económico de Latinoamérica

2000 fue el año del despertar de Brasil. Tras sucumbir a la devastadora crisis financiera de 1999, la novena economía del mundo logró apuntalar un crecimiento sostenido, un milagro al que le quedan por delante algunos desafíos clave, como revertir la gran desigualdad social.

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Fernando Henrique Cardoso termina un año de manera victoriosa: logró sacar del pozo a Brasil.

AFP

En enero de 1999 no fueron pocos los que auguraron el colapso de la primera economía de Sudamérica y su efecto de arrastre en toda la región, tras la decisión del gobierno de dejar flotar libremente el real, que perdió 40% de su valor y provocó la huida masiva de capitales y la caída de la industria y el empleo al peor nivel en años.

A pesar de que Brasil consiguió capear el temporal y cerrar 1999 con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de cerca de un 1%, la recuperación quedó para 2000, cuando el país espera terminar el año con un alza de 4% del PIB, una inflación de 6%, una actividad industrial en franco crecimiento y una leve recuperación del empleo. La tasa de desempleo se sitúa en 6,8% en todo el país.

La confianza también volvió en 2000, con un récord de inversión extranjera de 21.300 millones de dólares hasta octubre y un real estabilizado --con leve tendencia a la baja-- hasta el punto que el presidente del Banco Central, Arminio Fraga, llegó a insinuar que podría ser moneda de referencia en Latinoamérica.

"La economía brasileña tiene buenas noticias y la recuperación de sus indicadores es inequívoca, de manera que podemos prever tasas de crecimiento sustentables en los próximos años, moderadas pero atractivas", declaró a la AFP el coordinador de Economía Internacional de la Fundación Getulio Vargas, Antonio Carlos Manfredini. Las medidas impulsadas por el gobierno, que ha seguido con rigurosidad las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), "fueron la clave de esa recuperación, porque dieron señales claras de que no iban a utilizarse recursos inflacionarios y que Brasil asumía con responsabilidad el control de su destino sin depender del contexto internacional", afirmó Manfredini. "Hay una enorme ola de optimismo y creo que hay buenas razones para ello", dijo por su parte el presidente de la mayor central empresarial, la Federación de Industrias de Sao Paulo (Fiesp), Horacio Lafer.

El control de los principales indicadores hace que Brasil sea más fuerte a los embates externos --que provocaron la crisis de 1999, derivada de la crisis de Rusia--, lo que quedó demostrado con la reciente resistencia a presiones sobre la bolsa y el real, impulsadas por la inestabilidad de los mercados internacionales, el aumento del precio del petróleo y la crisis argentina. Aun así, Brasil todavía tiene cuentas pendientes, destacó Lafer, que trata de impulsar una reforma tributaria y de la seguridad social, que amenazan con convertirse en una pesada carga para el Estado. "Estamos llenos de fragilidades y siento que el gobierno, a pesar de estar avanzando en algunas cuestiones, todavía está a la defensiva", dijo.

Otro punto débil de la agenda brasileña, inaugurada en 1994 con el Plan Real que acabó con la hiperinflación, es la balanza comercial, que pese al reto gubernamental de llevarla a un superávit de 5.000 millones de dólares impulsada por un real bajo, cerrará el año en cero, tras el aumento de los precios del petróleo y de las importaciones empujadas por un mayor consumo.

En la lista de fragilidades, resalta la pésima distribución de la renta y la consecuente dificultad de mantener una política fiscal de ajuste ante las crecientes presiones sociales, dijo a la AFP el director de Macroeconomía del Instituto de Investigación Económica Avanzada (Ipea), Eustaquio José Reis.

"El crecimiento no es lo suficientemente alto para una recuperación del empleo: tenemos problemas sociales preeminentes", dijo Reis. De hecho, Brasil creó este año 867.477 empleos, según el ministerio de Hacienda, pero esa cifra no cubre la enorme pérdida de años precedentes. La tensión social se incrementó este año con grandes protestas sindicales y del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).

"La industria está mejorando. Ahora falta que comparta esos beneficios con los trabajadores", declaró a la AFP el presidente de la Central Unica de Trabajadores (CUT), Joao Felicio. La presión social será clave en el país que encara elecciones presidenciales en 2002. "La sociedad ya acepta con normalidad que tenemos una inflación controlada, ahora el tema será la capacidad de producir buenas noticias para los habitantes de más baja renta", concluyó Manfredini. Por otro lado el Fondo Monetario se manifestó por demás conforme con los avances de Brasil.


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