Jorge Jauri
El Ministerio de Economía y el Banco Central le informaron ayer a la población y al mercado que ya no tienen mucho para hacer en la confrontación por quebrar las expectativas inflacionarias y, en consecuencia, que de ahora en más la economía ingresa en un estadio de difícil administración. Esa es la lectura natural de lo que, implícitamente, dicen los dos comunicados que liberaron entre el mediodía de ayer y la tardecita, el Comité de Coordinación Macroeconómica -MEF más BCU- y el Copom del BCU servicios y Directorio de éste con voto constreñido exclusivamente a los dos directores del Banco actualmente en funciones. El MEF ha logrado esencialmente lo que se esperaba para su estrategia general y el BCU ha debido conciliar en el CCM algo que no fue precisamente lo que los directores y servicios del regulador evaluaban como necesario: un aumento de la tasa de política. Esta se mantiene en el 7.25% y, conjuntamente con el mantenimiento de la meta, es lo único concreto resuelto.
Ello no supone que estemos asomados al pretil. Pero tampoco que permanecemos en el escenario de los meses previos. La estabilidad está desafiada seriamente y comienzan a producirse en tanto los hechos vinculados con el advenimiento de escenarios de desequilibrio. Esos hechos no son necesariamente de tipo épico. Tampoco la conflictividad asociada a estas incertidumbres debería generar temores excesivos. Siempre y cuando, nadie especule con desastres o fracturas. Los hechos que pueden esperarse están vinculados al aumento del riesgo y los costos de la imprevisibilidad que se genera en una economía en la cual las expectativas de inflación para el mediano plazo se sitúan cómodamente en el entorno del 9% y el gobierno decide mantener una meta del orden del 5% mientras la expectativa de caída del dólar es del entorno del 10%.
No se entiende demasiado qué quiere decir el comunicado del Copom cuando indica que las expectativas inflacionarias son "tolerables". Porque allí sí hay un problema y una señal. Han pasado 18 meses con el gobierno sosteniendo que puede alcanzar una meta esencial y, ésta se mantiene incumplida. Pero hasta ahora las expectativas habían sido realmente tolerantes y tolerables. Ya no.
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