Países ricos y emergentes tantearon el lunes sus posiciones en el tira y afloja que se inició en Ginebra para saber si las negociaciones multilaterales de comercio se quedan en la nada o si avanzan hacia un desenlace capaz de dinamizar la desalentada economía mundial.
La primera reunión de los cerca de 40 ministros que participan en el cónclave de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para salvar la Ronda de Doha fue "totalmente inútil", definió el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim.
"Tal vez haya sido una reunión necesaria, había que hacerla, pero realmente fue totalmente inútil desde mi punto de vista, porque no oí ninguna idea nueva, ninguna sugerencia. Esperemos a mañana", declaró.
En la reunión previa con delegados de los 152 países miembros de la OMC, los principales actores evitaron mostrar sus cartas y afirmaron que correspondía a los demás hacerlo en primer lugar.
Estados Unidos se declaró dispuesto a hacer concesiones agrícolas, a condición de que los emergentes hagan otro tanto en el área industrial. Y Brasil, líder del G20 de países emergentes, afirmó que Estados Unidos debía dar el ejemplo, dando a conocer sus propuestas, para dinamizar las negociaciones.
La Unión Europea (UE), que en varias ocasiones sostuvo que ya había dado todo lo que podía, anunció que de todos modos sus recortes arancelarios podrían llegar a 60%, en lugar de 54% en discusión, gracias a la prevista inclusión de nuevos productos en la lista de ítems que se benefician de menores derechos aduaneros.
La delegación brasileña juzgó que el anuncio con bombos y platillos de una medida prevista tenía meros fines de "propaganda".
El único resultado tangible de la jornada fue la aceptación por parte de doce países emergentes de topes tarifarios para la mayoría de sus importaciones de bienes industriales, lo cual dará mayor seguridad al comercio, pues impedirá la arbitrariedad en el alza de los gravámenes.
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