Los datos del censo presentados en la 7ª Jornada Anual de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) que revelan la realidad del campo uruguayo muestran algunos cambios importantes, como ser la disminución en la producción ovina y un incremento en sectores tales como el bovino, las aves y la forestación. Por otra parte, en el último decenio las explotaciones cerealeras bajaron casi 70% y la viticultura un 44%.
El errático mercado de la lana de los últimos años ha determinado sin duda la búsqueda de producciones más rentables, lo que llevó a que los productores que se dedicaron a la crianza de lanares disminuyeran en un 73%.
El Censo General Agropecuario registró un total de 57.100 explotaciones y 16,3 millones de hectáreas, datos superiores a los relevados en 1990.
Si se observa el número de explotaciones y superficie censada desde 1951 a la fecha se puede ver cómo se produce un período estable entre 1951 y 1961, pero desde este último año en adelante comienzan a caer el número de establecimientos rurales a un promedio de 10% por década. Si bien la tendencia de caída se modificó entre 1990 y el 2000, existen hoy día un 33% menos de explotaciones que en 1951.
No obstante esta tendencia, la superficie explotada permanece pácticamente constante. La diferencia entre el área censada en 1951 y en 2000 es inferior al 4%.
El aumento de explotaciones observado este año está concentrado en las que tienen una superficie inferior a las 4 hectáreas, donde se registran 1921 más que en 1990 (43,4%). Este aumento representa el 84% del crecimiento total.
Asimismo el censo revela que hay 3.476 explotaciones que revelan no tener ingresos agropecuarios.
Del total de las explotaciones la mayor cantidad (15,6%) se encuentra entre las 20 y 49 hectáreas.
Entre 1990 y 2000, se observa que las explotaciones con más de 10 mil hectáreas crecieron más del doble: pasaron de 24 a 56 y también aquellas que se encuentran entre las 5 mil y 10 mil hás, las cuales pasan de 195 a 223. Esto marcaría una mayor concentración de la tierra, ya que al no disminuir la superficie explotada, aquellos productores que se debieron desprender de sus predios lo hicieron a favor de otros que agrandaron sus propiedades.
En total hay más de 2,2 millones de hectáreas (13% del total) que están en manos de 279 propietarios.
La actividad productiva más importante en el país continúa siendo la pecuaria extensiva, tanto por el número de explotaciones como por la superficie. Es la actividad informada como rubro principal por 31.850 explotaciones, casi el 56% del total y concentra una superficie de 13,4 millones de hectáreas, es decir, más del 82% del área censada.
Debido a la baja rentabilidad de la lana, el número de explotaciones que reportan como ingreso principal los lanares disminuyó en más de un 70% con respecto a 1990, mientras que las de vacunos se duplicaron.
Si bien los bovinos siguen siendo la explotación "predilecta" del hombre de campo, el rubro que registra el crecimiento porcentual más importante con respecto a 1990 es la forestación.
Existen actualmente más de mil explotaciones cuya principal fuente de ingreso es la forestación, frente a 178 registradas en 1990.
También se registra un aumento importante en el número de explotaciones avícolas (48,5%) y aumentos moderados en la cría de cerdos (11,4%) y las frutícolas (4,5%).
Por otro lado, el sector cerealero cayó abrutamente. En 1990 había 4.211 explotaciones y un decenio después tan solo existen 1.322, lo que implica una reducción del 70%.
En el caso de la viticultura, la caída en la cantidad de explotaciones baja un 50% en los últimos diez años.
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