Jorge Jauri
El semanario Búsqueda anunció ayer que el Poder Ejecutivo le había solicitado los cargos al presidente y vicepresidente del BCU, Walter Cancela y César Failache, anunciando también que serían sustituidos por el saliente subsecretario de Economía, Mario Bergara, y el responsable en la práctica de las operaciones de la Oficina de Deuda del MEF, Umberto Dellamea. La noticia se divulgó previamente a la reunión del Comité de Política Monetaria y disparó, de inmediato, un conjunto de especulaciones que se extendieron desde el área del nuevo diseño del poder económico en el área de la política, hasta el mercado. Ayer, el BCU no pudo colocar más que la tercera parte de sus Notas en UI a tres años y, subrayando una especulación novedosa que ya se venía observando en el mercado cambiario, la cotización del dólar se elevó prácticamente un 1% en el día.
Esta transición tan temida de la conducción económica ha comenzado mal. No es posible que la divulgación de un cambio de esta naturaleza sea hecha de esta manera. Búsqueda ha hecho lo que tenía que hacer: divulgar algo que alguien no hubiera querido que se conociera.
Con fuente en alguien que ha querido que esa noticia se sepa, de esta manera.
Lo extraño es que quienes deben tomar decisiones y las comunican -explicita o implícitamente- no entiendan que esas relaciones entre autoridades del Poder Ejecutivo y el Banco Central no son las mismas que las usuales en el manejo político ordinario del Estado. No es posible, además, que esta liviandad en enfrentar con otras pulcritudes una instancia que todo el mundo estaba esperando: la renovación del equipo, se produzca de esta manera.
Si Bergara y Dellamea han aceptado realmente esa responsabilidad, seguramente lo han hecho provistos de las garantías de independencia básica para conducir esa institución sobre la cual reposará una parte sustancial de las garantías económicas en un escenario de turbulencias de todo tipo.
Si ello fuera así, más allá de las formas -y que no es menor, vale reiterarlo- la variante genera algunas expectativas interesantes acerca de cómo piensan el Presidente de la República y el saliente ministro de Economía manejarse en el difícil tránsito 2009-2010.
El nuevo directorio establece una recomposición en la dirección del Banco de la línea más dura y profesional de un institucionalismo bancocentralista que tanto contribuyó a elaborar aquel equipo que lideraran Ariel Banda y Daniel Vaz en los noventa.
Esa que fuera derrotada en el juego menudo de la política durante los últimos diez años con las desgracias conocidas.
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