Con una dura crítica a quienes "arreglan los números para justificar sus propuestas" el economista Luis Stolovich ofreció una "óptica diferente" de la información sobre el sector energía que se ha vertido a la ciudadanía en los últimos meses. El economista disertó sobre "Empresas públicas energéticas: protagonismo estratégico o marginalización?, comenzando por fundamentar la necesidad de contar con una política energética de Estado, PEE, lo cual "exige amplios consensos" pero también "un debate serio, que es lo que ha faltado en el país".
Remarcó que la construcción de una PEE debe basarse en estudios serios, aplicando métodos rigurosos pero advirtió que con sorpresa se encontró con que "en los últimos meses los medios de comunicación han difundido datos cuyo rigor metodológico es muy discutible". Stolovich hizo alusión de forma directa a los estudios sobre la eficiencia de las empresas públicas, en particular las energéticas, realizados por el economista Ernesto Talvi, en el anterior Seminario organizado por el Centro de Estudios Estratégicos 1815. En aquel momento, Talvi sostuvo que el sobreprecio de los productos de Ancap ascendería a 270 millones de dólares y el de UTE a 72 millones.
Stolovich sostuvo que la premisa era "si emprendemos el camino que proponen ( desregulaciones, desmonopolizaciones, privatizaciones, etc.) se eliminará ese sobreprecio, los uruguayos nos ahorraremos cientos de millones de dólares y eso reactivará la economía y generará decenas de miles de puestos de trabajo".
Para Stolovich la metodología aplicada para comparar consumos energéticos y precios de éstos con los del resto de los países de la región no es la correcta porque no se han tenido en cuenta todos los factores que inciden "si bien los precios constituyen un indicador relevante del desempeño empresarial, éstos deben ser ajustados a los efectos de una correcta comparación, por aspectos tales como: densidad de carga, dotación de recursos para generación, estructura de consumo, pautas devaluatorias (que distorsionan cualquier comparación en dólares, etc.)" .
En relación a la afirmación de Talvi de sobrecostos en Ancap, Stolovich afirmó que "a esta constatación se llega solamente si se compara lo que se paga actualmente con lo que se pagaría ante una alternativa diferente como por ejemplo la importación de combustibles refinados".
Sin embargo, estudio de Talvi "usa no lo que gasta el consumidor, sino la cobranza líquida de Ancap, no sólo en el sector combustibles, sino en todo los negocios (monopólicos o no), tiene inconsistencias en cuanto a que usa precios de un período y volúmenes de otro, etc.".
También hizo referencia a otras distorsiones en la información que se proporciona a la población. Una de las falacias es que en Uruguay tenemos un muy bajo consumo per cápita de energía, lo que lleva a un diagnóstico de demanda reprimida vía precios. "Sin embargo, sostuvo, Uruguay es, por lejos, el país con el más alto índice de consumo per cápita de electricidad en los hogares". Las cifras muestran que el consumo residencial por habitante en nuestro país es 0,84, mientras que en Venezuela es de 0,64, en Argentina 0,56, Brasil, 0,5 y Chile 0,4. "En realidad --afirmó-- el problema de Uruguay es el bajo grado de industrialización (y eso no depende de la energía) y se manipula las cifras promediando el consumo por habitante con el industrial.
Destacó además que al asimilarse en forma errónea los conceptos de eficiencia y competitividad se llega a conclusiones equivocadas y en un verdadero diagnóstico de eficiencia se debe incorporar no solamente los precios sino también otros indicadores como la evolución de la cobertura de la población que determina que Uruguay sea el país más electrificado y con la mayor universalización del acceso a la electricidad del continente, y la evolución de la calidad del servicio, "que ha sido espectacular en la última década, y que se logró con políticas de mejora de la gestión acompañadas con la introducción de tecnologías de gestión a gran escala". *
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