Argentina tiene poco espacio de maniobra y debe lograr un déficit fiscal cero si quiere superar su aguda crisis financiera, dijo ayer el saliente subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Stanley Fischer.
"No veo que este programa deje mucho espacio", dijo Fischer a la prensa en relación a la ampliación por 8.000 millones de dólares ofrecida la semana pasada por el FMI a condición de que Argentina adopte plenamente su plan Déficit Cero.
El segundo hombre del FMI, quien se retira esta semana después de siete años en los que mostró ser amigo de Argentina desde su puesto en el Fondo, reconoció que el plan de austeridad argentino es tan drástico que ni el FMI "hubiera tenido el coraje de pedirlo".
No obstante, se negó a declarar si ésta era la última oportunidad de Argentina para evitar el descalabro financiero. "Me dicen los sabios que nunca hay que decir nunca. No quiero especular sobre eso", afirmó en rueda de prensa.
"La pregunta es si se puede volver a crecer y cuándo", dijo, al señalar que Argentina enfrenta una etapa de particular dificultad debido a la desaceleración de la economía global y de Brasil, su principal socio comercial.
El gobierno argentino ha tenido que enfrentar un estancamiento económico que ya dura tres años, por el que ha disminuido la recaudación impositiva, lo que ha provocado dificultades de liquidez que han creado temores de una moratoria en los pagos del servicio de una abultada deuda pública, de 128.000 millones de dólares.
Fischer dijo que los nuevos recursos, una vez aprobados por el directorio del FMI a comienzos de setiembre, se usarán para respaldar las disminuidas reservas internacionales del Banco Central argentino a raíz de masivos retiros de depósitos. "Esto tiene el propósito de restablecer la confianza en el sistema financiero", dijo.
La comunidad financiera internacional, liderada por el FMI, acordó un paquete de créditos por 40.000 millones de dólares para Argentina en diciembre, pero no convenció a los inversores. El aporte del FMI será aumentado de 14.000 a 22.000 millones de dólares en un nuevo intento por calmar a los mercados.
"La diferencia es que Argentina adoptó la ley de Déficit Cero. Todo el mundo quiere ver si lo pueden implementar. Ellos parecen muy decididos, y espero que lo logren", dijo Fischer sobre las posibilidades de éxito.
"Si ellos pueden lograr el déficit cero entonces la dinámica de la deuda empieza a verse muy distinta. Y esa es la diferencia clave: este es un cambio argentino, y no austeridad impuesta por el FMI sobre Argentina", agregó Fischer.
Unos 3.000 millones de dólares de la nueva ayuda serán usados para facilitar operaciones voluntarias de canje o recompra de deuda.
Fischer dijo que Argentina necesitará más recursos de otras fuentes para llevar a cabo nuevos canjes de deuda. "Necesitarán más de lo que nosotros estamos dando, pero estamos dando algo como señal de que nosotros pensamos que esto es una buena idea y que queremos ser creativos en un momento en hay tanto énfasis en la carga de la deuda", dijo. *
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