Está teniendo lugar en esta capital el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en medio de estrictas medidas de seguridad y sin que la prensa tenga acceso a los debates. No obstante, nuestro corresponsal pudo saber que el nuevo Secretario General del PCUS, el ex obrero Nikita Jrushov, presentó hoy un informe en el que la figura de José Stalin --fallecido hace tres años y líder de la URSS durante casi treinta años-- es severamente cuestionada.
Aunque la agencia oficial Tass ha omitido toda referencia al hecho, una fuente confió a nuestro corresponsal que Jrushov fue particularmente duro con Stalin, a quien acusó de un sinfín de desatinos, arbitrariedades y crímenes.
En primer lugar, responsabiliza a Stalin de haber instaurado el terror, a cuyo amparo desaparecieron dirigentes comunistas de primera línea. Luego, Jrushov denuncia un "culto a la personalidad" impulsado por el propio Stalin, lo que, a juicio del denunciante, constituye un atropello a los principios del marxismo-leninismo. También se refirió a una suerte de paranoia que le hacía ver enemigos por todas partes y que explicaría las purgas y las desapariciones de altos dirigentes.
Los observadores cuya opinión recabó nuestro corresponsal se mostraron cautos en cuanto al alcance y a las consecuencias de las denuncias formuladas por Nikita Jrushov. Entienden que el mariscal José Stalin --aun después de muerto-- sigue gozando de un inmenso prestigio entre el pueblo llano que lo considera su "padrecito"; y piensan que será muy difícil borrar esa imagen endiosada.
Caminando de noche por la Plaza Roja cubierta de nieve, algunos asistentes al Congreso buscan un lugar donde beber un trago de vodka para celebrar el nuevo giro que parece haber tomado la Unión Soviética. Algunos piensan en una apertura que conduzca a la democratización del régimen, pero otros creen que la realidad de la "guerra fría" exige postergar por el momento toda medida que pueda poner en peligro la solidez del mundo socialista. *
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