JUAN MENDIETA
Los barbarismos siguen a la orden del día.
Hace unos días, en la famosa sección Se Dice de la página editorial de El País, el editorialista se lamentaba amargamente por el hecho de que varios legisladores caían en el barbarismo de esdrujulizar la primera persona del plural del subjuntivo presente: "Que sorprende y preocupa, que numerosas personas con cargos de gobierno y no pocos legisladores digan 'puédamos' en lugar de podamos, cuando el idioma español era hasta ahora una conquista de la cultura uruguaya".
Imposible no coincidir con el colega. Fíjese hasta qué punto hemos llegado en la desprotección de esa "conquista de la cultura uruguaya", que al día siguiente, en la misma página pudo leerse lo siguiente:
"El senador Abreu planteó una interpelación al ministro de Industria por la política energética, donde han habido muchos anuncios y pocas concreciones".
A mí me sorprende y preocupa que en la página editorial de un matutino de trayectoria tan prestigiosa como la que ostenta el de la Plaza Cagancha se haya cometido un barbarismo que por frecuente y extendido no deja de ser tal.
Esta debe de ser la enésima vez que señalo el yerro: el verbo haber, cuando no cumple la función de auxiliar, es impersonal y sólo se conjuga en tercera persona del singular; no corresponde, por tanto, hacerlo concordar con el complemento directo. En el enunciado que hoy analizo se ha caído en la confusión de tomar el complemento directo por el sujeto. "Muchos anuncios y pocas concreciones" no es el sujeto del verbo haber sino su complemento directo.
Recordemos, pues, que el verbo haber, además de su función como auxiliar para los tiempos compuestos (ha llovido, habíamos almorzado, etcétera), puede significar existir, ocurrir, hallarse, en cuyo caso se comporta como un impersonal que se conjuga sólo en tercera persona del singular, por más que lo que exista, ocurra o se halle sea plural. Así decimos Hay un árbol, hay muchos árboles; Había poco pan, había pocas galletas; Hubo tormenta, hubo vientos fuertes; Ha habido una comunicación, ha habido muchos anuncios. Y a no olvidar: Puede haber sorpresas (y no pueden haber); Sigue habiendo muchos hurgadores (y no siguen habiendo); Debería haber más semáforos (y no deberían haber); etcétera.
--A mi modo de ver, Mendieta, lo que debería haber es una rebaja en el precio de la grapa, una bebida que, esa sí, es toda una conquista de nuestra cultura, ¿no halla?
--¡Qué lo parió! *
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