Como es sabido, más de una vez en el registro histórico de las sociedades se produce algo así como una "plétora", una sobreabundancia de datos y referencias que, bajo la forma de libros, folletos, testimonios periodísticos, etc., en lugar de aclarar el sentido de un episodio histórico, lo que hacen es oscurecerlo poniendo dificultades para su comprensión.
Después de muchos años de silencio oficial con el apoyo irrestricto por parte del oligopolio mediático, ahora parece haber estallado una gran pasión por divulgar episodios del pasado.
El hecho tiene una arista notoriamente positiva cuando se trata de testimonios serios, con referencias precisas a las fuentes, que responden a reflexiones colectivas por parte de grupos ligados a los acontecimientos, como es el caso de los excelentes trabajos de "Memoria para armar" o las investigaciones periodísticas de profesionales que conocen en profundidad los temas.
En las últimas semanas, a partir del cambio sustancial que en la historia del país significó la decisión del Presidente de la República de llevar adelante las investigaciones en unidades militares, se está dando un fenómeno digno de atención: una enorme cantidad de periodistas, medios radiales o escritos y programas de televisión divulgan referencias, por lo general fragmentarias, de las "últimas novedades" con relación a las investigaciones que se vienen realizando.
Dada la complejidad de los hechos, del largo ocultamiento llevado adelante por los servicios del aparato terrorista de Estado, muchas de estas crónicas están plagadas de errores.
En gran medida se trata de errores de extrapolaciones o discontinuidades no originadas en la mala fe, sino nacidas en el desconocimiento de los datos sobre los que se construye la información actual.
Pero no todo es fruto del error. Ni todo es el resultado de acciones ejecutadas de buena fe. También es fácilmente percibible la voluntad de desvirtuar la información existente tomando como punto de apoyo versiones echadas a circular a partir de "cronistas" que actúan de hecho como voceros de los viejos grupos de tareas que operaron durante la dictadura.
La experiencia argentina ha demostrado hasta dónde puede llegar el poder de estos manipuladores y cuánta gente puede ser engañada al dar crédito a informaciones lanzadas con el propósito de descalificar a quienes han luchado contra la impunidad.
La propia sociedad argentina, sus organizaciones de Derechos Humanos y su prensa, han ido desmontando, una y otra vez, esos intentos de desinformación que han ido siendo derrotados.
Ahora bien, el problema no se termina ahí. Hay otra parte de la cuestión: es la que nace de la saturación de la opinión pública ante el aluvión de informaciones que remiten a la misma problemática.
Por momentos da la impresión que desde algunos medios se está, deliberadamente, generando una "inflación" al tiempo que se pretende mostrar al gobierno nacional progresista como poco preocupado por la atención de los problemas inmediatos que preocupan al pueblo.
Dicho de otro modo, se pretende ir creando la sensación de un gobierno amarrado a cuestiones del pasado e incapaz de resolver los problemas inmediatos de la gente. Es evidente que el gobierno ha dedicado el tiempo y las energías necesarias para abordar la situación de caos administrativo, derrumbe económico y exclusión social que padece el país. Resolver los problemas que supone poner en marcha un proyecto de país productivo, capaz de crear condiciones para absorber mano de obra hoy desocupada y hacerlo con la "soga al cuello" que nos imponen los compromisos internacionales, habrá de ser, inevitablemente, un proceso más dificultoso que tomar la decisión de realizar investigaciones de enorme significado simbólico y que prácticamente no suponen ningún tipo de erogaciones para el Estado.
Sobre esta base resultan muy esclarecedoras las palabras pronunciadas en la ceremonia del jueves 25 de agosto por la ministra de Defensa Nacional Azucena Berruti: "Las sociedades democráticas no necesitan historias oficiales ni puntos finales. Necesitan paz, verdad, igualdad, justicia y solidaridad". *
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