El acuerdo del Club Naval, celebrado hace 21 años entre representantes de los Partidos Colorado, Frente Amplio y Unión Cívica y los mandos militares de la época, permitió la salida de la dictadura bajo ciertas condiciones. La ausencia del Partido Nacional en las conversaciones se debió a que su líder, Wilson Ferreira Aldunate, se hallaba no sólo proscripto sino, además, preso en un cuartel procesado por la "justicia" militar.
Desde entonces, la vieja colectividad de Oribe no ha perdido oportunidad de responsabilizar a los otros partidos por lo que consideraban una salida inconveniente y una claudicación de principios. A tal punto que los impulsores de la famosa Ley de Caducidad pretendieron presentarla como la única solución posible a un problema (la negativa de los militares y policías a comparecer ante la Justicia para responder por crímenes de terrorismo de estado) derivado del aquel pacto.
Es por ello que el artículo primero de la Ley 15.848 hace alusión al acuerdo del Club Naval: "Reconócese que, como consecuencia de la lógica de los hechos originados por el acuerdo celebrado entre partidos políticos y las Fuerzas Armadas en agosto de 1984 y a efecto de concluir la transición hacia la plena vigencia del orden constitucional, ha caducado el ejercicio de la pretensión punitiva del Estado respecto de los delitos cometidos hasta el 1º de marzo de 1985 por funcionarios militares y policiales...". Obviamente, la primera parte del artículo transcripto semeja más bien una exposición de motivos y no el texto en sí de una disposición legal. Ese "reconocimiento" de la "lógica de los hechos" fue el precio que el Partido Colorado pagó gustoso para lograr su propósito, que no era otro que garantizar a los golpistas, torturadores y asesinos que no serían molestados por investigaciones judiciales ni sufrirían castigo por sus delitos. Ese absurdo "reconocimiento" fue la condición que puso el Partido Nacional para votar la impunidad.
Pero lo que no se justifica de ninguna manera es que hoy, a casi veinte de aprobada la norma, muchos nacionalistas sigan aferrados a aquel viejo argumento y pretendan presentar como únicos responsables de la impunidad y el ocultamiento de los crímenes, a los participantes en el acuerdo del Club Naval.
Si el país consagró esa impunidad vergonzosa a los esbirros terroristas de estado, fue porque la mayoría del Partido Nacional prestó sus votos al Coloradismo y se sumó con entusiasmo a la campaña a favor del mantenimiento de la ley cuando ésta fue sometida a referéndum. *
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