JUAN MENDIETA
El jueves de noche, las agencias internacionales dieron una noticia bomba: Kirchner acababa de anunciar la cancelación de la deuda que mantiene Argentina con el FMI.
Según informó El País el viernes 16, la misma asciende a 9.810 millones de dólares y "se hará en un solo pago, hacia finales de año".
Este asunto de los acentos gráficos conocidos como diacríticos (esto es que no responden a variaciones fonéticas sino que se usan solamente para señalar las diferentes funciones gramaticales que puede desempeñar una palabra) constituye todo un problema.
En el caso que trato hoy se ha escrito el adjetivo solo (con el sentido de único) con una tilde que debe reservarse para aquellos casos en que el vocablo cumple la función de adverbio y puede remplazarse por solamente. Así que ya sabe: solo sin tilde cuando es adjetivo: Se quedó solo como un perro; El hombre que está solo y espera; etcétera. Lo escribimos con tilde cuando es adverbio: Se alimenta sólo con frutas; Sólo leo novelas policiales; etcétera.
Hay muchas otras palabras que se escribirán con o sin tilde según cómo funcionen en un enunciado. Sí y si; él y el; dé y de; cómo y como; etcétera.
Ahora bien, desde hace un tiempo, la Academia se ablandó y, como un partido político que deja en libertad de acción a sus adherentes, permite que unas cuantas de estas palabras se escriban sin tilde. Es el caso de los demostrativos (este, ese, aquel y sus femeninos y plurales) que debían escribirse con tilde cuando son pronombres, y de solo. De modo que si a usted, amigo lector, le hace perder tiempo ponerse a pensar cómo funciona tal palabra en la oración que está escribiendo para determinar si debe llevar tilde o no, no se preocupe y escríbala sin tilde.
Sin embargo, pueden darse algunos casos en que la presencia de un acento gráfico puede variar sustancialmente el significado de lo que se escribe. Veamos el ejemplo siguiente:
a) Me tomé solo un litro de vino. b) Me tomé sólo un litro de vino.
En el primer caso, solo funciona como adjetivo y debo entender que me bebí un litro de vino en soledad, sin compartirlo con nadie, de donde se deduce que soy un misántropo y un alcohólico.
En la segunda oración, sólo cumple la función de adverbio y, por tanto, el sentido del enunciado es que tomé nada más que un litro de vino, de donde concluimos que soy un bebedor moderado...
--Así que por un acentito de morondanga puedo quedar como un borrachín, cuando todos saben que soy abstemio.
--¡Qué lo parió! *
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