Ayer en la provincia de Entre Ríos grupos ecologistas, apuntalados en su accionar por la continua prédica del gobernador de esa provincia, cortaron el pasaje por los tres puentes que unen la Argentina con nuestro país. Es un in crescendo de acciones que no sabemos, por la irracionalidad con que está encarada la movilización y la objetiva profundización de los mensajes de Jorge Busti, adónde van a llegar.
El gobierno uruguayo, más allá de alguna lentitud inicial para informar sobre los estudios del impacto ambiental que podrán tener los emprendimientos que procesarán en la zona de Fray Bentos madera para elaborar pasta de celulosa, actualmente tiene el mayor interés en demostrar que se está trabajando con el mayor de los cuidados.
Que las dos plantas que se están levantando cumplirán con todas las exigencias posibles dentro de los márgenes mundialmente aceptados y que no contaminarán el medio ambiente. Sin embargo desde el lado argentino la campaña recrudece y, de alguna manera, se multiplica en intensidad, como si en el tema --que luego de la definición de la ombusdman del Banco mundial-- no quedara totalmente aclarado. ¿Qué busca ahora el gobernador Busti?
El corte de los tres puentes es un acto de sorprendente hostilidad que debe ser respondido con una protesta formal por parte de nuestra cancillería, porque con esa acción se están violentando libertades individuales y colectivas, además de erosionarse las relaciones entre dos pueblos, entre dos gobiernos, que no pueden estar a merced de extraños personajes, como el gobernador Busti, evidentemente un trasnochado diletante de perfiles siniestros, que se ha mostrado capaz de cualquier cosa para llevar agua a su molino.
¿Cuáles son las razones de esa campaña brutal y desubicada? Se supone que existen intereses opuestos a la construcción de las empresas de este lado del río, en una especie de enojo a destiempo por una decisión de empresas multinacionales que vieron condiciones adecuadas en la costa uruguaya.
Por supuesto, una razón subalterna, que no es de recibo para nadie. Pero Busti en su campaña se montó sobre los planteos de los grupos ecologistas que, obviamente, se muestran preocupados ante estos emprendimientos y reclaman que se adopten todas las medidas para que el medioambiente sea preservado.
Es evidente, por lo que está ocurriendo, que las prédicas continuas comienzan un día a prender y producen hechos que, en definitiva, pueden convertirse en graves contingencias que multipliquen los perjuicios a las relaciones de hermanos que siempre hemos tenido con los argentinos.
No es un tema para considerar con frivolidad ni restándole importancia. Nuestro gobierno debe actuar de inmediato, porque en el corte de los puentes internacionales se lesionan derechos comunes de los dos pueblos. Y nada decimos de la temporada de turismo que ya comenzó, porque es evidente que existen factores económicos no adecuados para que los argentinos nos visiten de manera masiva. Ese no es el tema.
Esperamos una pronta acción de la cancillería y una lúcida consideración de toda la problemática para poner en estos hechos un necesario punto final.
Estaremos expectantes. *
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