RICARDO CAPPELETTI
Una reunión promovida por terceros en "Cortijo Vidiella" , residencia oficial del comandante en jefe del Ejército anexo al Batallón 14 , situado en Toledo (Canelones), sin la previa autorización del jefe y superior de las fuerzas armadas, doctor Tabaré Vázquez, Presidente investido en su cargo por mandato popular, determinó la destitución del teniente general Carlos Díaz. No nos es dado dudar respecto a la buena fe y a la lealtad a su superior de parte del ex comandante y de lo mucho que ha trabajado por esclarecer hechos del pasado vinculados a la violación de derechos humanos. También apreciamos el enorme esfuerzo que hoy el Ejército Nacional hace como institución al servicio de su patria en misiones como la de Congo, "Minustah" , en Haití , o en Medio Oriente.
Nadie duda hoy que el mando de las fuerzas armadas es de la institución Presidente de la República y de que el Ejército, la Marina o la Fuerza Aérea no están al servicio de un partido político, sino del Estado y la Nación oriental, obedecen y acatan a su superior, que hoy -legítimamente investido- el doctor Tabaré Vázquez.
Sanguinetti, sin embargo, no lo entiende así.
Ha acusado al Presidente Vázquez de gobernar por decreto, de violar la Constitución de la República, porque designa en el lugar que corresponde a una fiscal, la doctora Mirtha Guianze, que pasará a la mejor historia de este país, como sucedió en la Argentina con el fiscal Julio Strassera, quien levantó su voz desde la Constitución y la ley para acusar a los peores genocidas que recuerde la historia de América Latina.
Lo hace por mezquindad y por convicción, pues representa al concepto de Ejército como brazo armado de intereses espurios. Se olvida también, por cierto, de su pasado como ministro de Educación y Cultura del gobierno de Jorge Pacheco Areco, cuando con bastante antelación al golpe de Estado de junio del 73 se criminalizó la protesta obrero estudiantil. Se olvida de la actitud del doctor Jorge Batlle, quien no permitió -en el legítimo uso de sus atribuciones - tampoco al hoy Presidente reunirse oficialmente con los mandos militares de la época.
Sinceramente mucho lamentamos la destitución del ex comandante Díaz y expresamos nuestra solidaridad porque sabemos lo mucho que ha hecho para restablecer la relación de su fuerza con el pueblo. Basta observar las tropas y a varios de esos jóvenes y adultos que estuvieron en misiones de paz, bajo la bandera de las Naciones Unidas .
También muchos de esos soldados de extracción humilde por cierto, que sobreviven gracias al Plan de Emergencia. Es público y notorio además que los recursos destinados por el Estado para mantener en funcionamiento las instituciones de la Defensa se están administrando hoy con mucho mayor eficiencia y así ha sido reconocido en reuniones y jornadas de convivencia en el marco de la Constitución y la ley, por parte de los propios señores oficiales, con las comisiones de Defensa parlamentaria.
Creemos que la actitud inconstitucional del otrora avezado hombre político, a sabiendas de la trampa que le tendió al ex comandante, le obliga a renunciar y a retirarse de la política para siempre, permitiendo de esa forma, entre otras cosas, que su partido, que fue el partido de José Batlle y Ordóñez, el de las grandes asambleas populares, abra sus ventanas a aires de auténtico batllismo, que con tanto honor y dignidad republicana representaron ofrendando sus vidas por la libertad héroes como Julio César Grauert, Baltasar Brum o la no menos egregia figura de Don "Pepe" Batlle, quien desde su pedestal y colosal monumento en la Plaza 1º de mayo continúa avanzando y mirando con la frente en alto hacia el porvenir, como mudo testigo de un gobierno frenteamplista que no hace otra cosa que reafirmar su ideario y tan preciados valores. Cualquiera de ellos, señor senador, hoy le señalarían su reprobable actitud de haber demostrado su debilidad manifiesta en ese reprobable hecho de "Cortijo Vidiella", aplaudiendo al Presidente Vázquez por su fortaleza moral y sus convicciones democrático republicanas, que garantizan fuerzas armadas al servicio de la sociedad en su conjunto y no de un partido político. *
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