Todo parece indicar que de acuerdo con el pronunciamiento electoral del martes 7, el presidente Bush perderá no solo la mayoría en la Cámara de Representantes sino también en el Senado.
Los efectos políticos del revés sufrido por el Partido Republicano no se hicieron esperar. Donald Rumsfeld renunció a su cargo como secretario de Defensa. Su solicitud fue aceptada y Bush ya ha nombrado a su sucesor que, por supuesto, es un hombre del riñón del aparato estatal norteamericano, Robert Gates. Este ex director de la CIA tendrá a su cargo la continuación de la guerra de Irak. La semana pasada, en declaraciones a la prensa, Bush había insistido en que tanto Rumsfeld como el vicepresidente, Dick Cheney, permanecerían en sus cargos hasta el final de su mandato (...).
Como se puede colegir de este episodio, las elecciones en los Estados Unidos son y a la vez no son un factor de cambio en la política exterior de Bush. La voluntad del presidente era seguir inmutable, el revés electoral parece inducirlo a la remoción del polémico "halcón". Al hacerlo, el presidente coloca a un hombre con análogos perfiles para dirigir la política exterior de la gran potencia.
Reflexionando sobre el punto, Alejandro Nadal, analista de La Jornada de México, sostiene: "El lunes, las autoridades de Nueva York decidieron trasladar el portaviones USS Intrepid, convertido en museo flotante sobre el río Hudson, para hacerle algunas mejoras. La senadora Hillary Clinton, en plena campaña electoral, pronunció un discurso antes de que el buque iniciara su último viaje. "El Intrepid representa todo en lo que creemos, nuestra libertad y nuestros valores", dijo la senadora. Pero el buque, veterano de la Segunda Guerra Mundial, encalló en el lecho del río. Hasta hoy no ha podido liberarse del fondo lodoso. Las palabras de Hillary fueron una metáfora tan involuntaria como certera: hoy, en Estados Unidos, todos esos valores se encuentran atascados en el fango.
La magnitud del desastre en Irak debería haber despertado a más estadounidenses. En octubre, las tropas de ese país sufrieron 105 muertes, el peor saldo mensual en dos años. Los soldados estadounidenses muertos en Irak llegarán a tres mil antes de fin de año. Hace varias semanas, los titulares de la prensa estadounidense anunciaban que la "batalla de Bagdad" seguía en pleno. ¿La batalla de Bagdad? Ese episodio se suponía había concluido pocas semanas después de iniciarse la guerra.
Hoy Irak es un infierno. Las hostilidades entre sunitas y chiitas y la fragmentación regional explotaron plenamente desde hace más de un año. El primer ministro al-Maliki ha marcado su distancia con el gobierno de Bush: somos el amigo de Washington, pero no sus incondicionales, afirmó. Así que las diferencias se acentuaron" (...) Considerando el conjunto, el analista mexicano concluye: En resumen, las pérdidas de los republicanos en el Congreso pueden ser consideradas modestas para como están las cosas. En el corto plazo nada cambiará, ni en lo interno ni en lo internacional. Con razón todavía prevalece un fuerte abstencionismo.
De todos modos, todavía no están todas las cartas a la vista. Para la conformación del Senado existen dudas acerca de los resultados por lo menos en dos estados de la Unión.
Si se confirmara la derrota de los candidatos republicanos el margen disponible para el presidente Bush se estrecharía de manera considerable.
Son sin duda resultados muy modestos si se considera la magnitud del drama desencadenado por la guerra de Irak, el estilo extremista y fundamentalista que viene desarrollando el gobierno republicano y por la propia situación de disconformidad social que se vive en los Estados Unidos. *
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