JORGE PICUN
En un acto público el presidente argentino, Néstor Kirchner, al referirse en forma expresa a nuestro presidente, doctor Tabaré Vázquez, lo calificó de "intransigente", haciendo referencia al diferendo que mantienen ambos países por la instalación de una planta procesadora de pasta de celulosa en el departamento de Río Negro.
Superada la sorpresa que nos causó el exabrupto, lo rechazamos enfáticamente por injustificado, porque no se ajusta a la verdad, porque le confiere al señor Presidente una cualidad que no condice con sus valores éticos, y porque su conducta no la puede poner en duda expresiones desafortunadas y mal intencionadas pronunciadas por un jefe de Estado irreflexivo, irrespetuoso e "intransigente".
No es esta la mejor manera de distender un conflicto, incorporando al contencioso un valor agregado personal, que en modo alguno conduce a recomponer las mejores relaciones entre ambos presidentes.
El señor presidente Kirchner debe comprender que en circunstancias tan complejas que atraviesan los países, por las verdades simples y nuevas que van cambiando el mundo en que vivimos, debemos transformarlas en una oportunidad para reafirmar los lazos históricos que nos unen. Si no tenemos la capacidad de reinventar una sociedad compartida, para todos y por todos, no sabremos cumplir con nuestra tarea.
Escribía Jean Jaurés: "Todavía estamos en la prehistoria. La historia humana no empezará de veras hasta que el hombre, escapando a la tiranía de las fuerzas inconscientes, gobierne con su razón".
Los uruguayos consideramos preocupante que mientras el diferendo entre nuestros países se está dilucidando en los foros internacionales , el señor presidente Kirchner exacerbe el enfado de sus conciudadanos al sesionar el parlamento tal cual fue anunciado en la ciudad de Gualeguaychú. Consideramos que no es una decisión prudente por las consecuencias que puede traer aparejada una concentración popular de este tipo, dado que pueden surgir "nubarrones" de intolerancia en la ciudad elegida y que nada aporta a la mejor convivencia de las poblaciones ribereñas.
La resolución adoptada solo puede engendrar la amenaza de la penuria, el miedo y la euforia que siembra la desconfianza, y en cada fracaso, que los habrá, agravará la amarga impotencia. La acción emprendida no tendrá otro efecto, ni podrá en ningún momento reducir los malos entendimientos..
Es un desafío a la inteligencia, aceptar que el exceso que generan las pasiones puede en modo alguno servir de pretexto para eludir un diálogo constructivo y sincero, con voluntad política y con conciencia histórica, que nos posibilite hallar las soluciones que todos anhelamos.
Un conflicto en el cual no puedan arribar las partes a convenir voluntariamente en algún punto medio que componga y parta la diferencia de la disputa - por exceso de irracionalidad -, puede terminar en pura confrontación. Nuestros pueblos no se lo merecen.
Una bocanada de aire fresco, de confianza en el futuro y de valores intangibles que forman parte de nuestro ser nacional, se manifiestan elocuentemente en el Prólogo dedicado por el teniente de navío don Homero Martínez Montero a la autora del libro "Presencia del Río Uruguay", Sara Barañano da Costa, en el que establece: "Sara Barañano ha buscado y logrado plenamente el fin sustancial inspirador: despertar la emoción nacional hacia una corriente de agua tan identificada con nuestro pasado y tan presente en las perspectivas de un futuro lleno de promesas, para el progreso total de la nación uruguaya". *
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