WASHINGTON LAURIA - Analista
Uruguay se ha caracterizado por ser un país donde se pueden efectuar muchas maniobras, sin que nadie se entere. Acostumbrados a ser gobernados por un partido político durante varias décadas y habiendo alternado algunos años por los llamados nacionalistas, es que nos fuimos conformando con ser una atractiva plaza financiera, caracterizada por la privacidad en inifinidad de actividades.
La principal resulta ser la bancaria, donde nadie sabe los movimientos que efectúan las instituciones bancarias, que pueden ser correctas, pero que varias veces surgen dudas, sin que se conozca ninguna aclaración.
Hace un tiempo, un grupo de naciones anunciaron estar listas a limitar el secreto bancario, con el fin de evitar que entren millones de dólares por año, provenientes de orígenes no muy claros.
Una actitud similar efectuaron las legislaciones bancarias de Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Según funcionarios norteamericanos las acciones del último año llevaron a congelar 400 millones de dólares provenientes de la droga colombiana, demostrando la importancia de las actividades ilícitas del circuito financiero internacional.
Hace poco, en nuestro medio debimos soportar una serie de trampas que provocaron los cierres de varios bancos y el enjuiciamiento de sus directivos, ante la desesperación de muchos compatriotas que aún sufren las consecuencias.
Es muy discutible el secreto bancario, ya que sus resultados provocan incertidumbre en la sociedad entera. Se termina el año y a pesar de las promesas de los directivos del Banco República sigue sin conocerse la lista de los históricos deudores, lo que aumenta el cuestionamiento acerca del beneficio de mantener ocultas las irregularidades cometidas por inescrupulosos que sólo buscan su propio beneficio.
Hay otros secretos que también se mantienen en el tiempo, hasta que en algún momento saltan debido a una inesperada denuncia. Y no se salva nadie, ya que no hay oficina que no tenga algo oculto, hasta que se hace justicia y surge la infracción cometida. Por ejemplo, existió total hermetismo en el conocimiento del estado patrimonial de los más de 1.000 jerarcas de gobierno que debían cumplir con el Decreto-Ley 14.900 y que estaban acostumbrados al ocultamiento de muchas informaciones, como también las que los 1.232 funcionarios que accedían a cargos de particular confianza y debían reconocer los valores exigidos.
Y en estos días hemos podido ver cómo la Oficina Nacional de Servicio Civil cumple con la difusión de quienes están omisos en esa materia.
La reiterada noticia de lo que simboliza en estos tiempos la forestación en el territorio uruguayo, también ha tenido sus bemoles bastante desconocidos, porque durante los 5 años de gobierno lacallista hubo 9 modificaciones a la Ley Forestal, donde surgían desde exoneraciones con nombre propio, hasta las bonificaciones en proventos o tasas portuarias, como ciertas transferencias muy peculiares, que provocaron el comentario de un alto dirigente colorado sobre que "la joda no era en el Banco Pan de Azúcar, sino en la forestación".
Abrir otra puerta cualquiera puede desembocar en otra asombrosa noticia, lo que corroboraría el descontrol que mantenía el Estado uruguayo, plagado de secretos que escondían una realidad lastimosa y a la que hay que desemascarar. Con silencios no vamos a ninguna parte, es hora de destapar las ollas, para cambiar de verdad. *
Comentarios (beta!)