MARCOS ZEIDA - Periodista
Kirchner es Cámpora sin la tutela de Perón. Así titulamos una nota en este diario plural del 2 de abril de 2004. Sin duda que lo fue durante un período con sus medidas afirmando el Estado de Derecho, promoviendo una política económica y financiera contemplando los intereses nacionales, las aspiraciones de la mayoría de las masas laboriosas del país. Mención especial es su indeclinable defensa de los derechos humanos con su contribución al esclarecimiento de los crímenes de la dictadura. Corresponde también señalar su actitud amistosa y solidaria con los países del Mercosur. De ahí que en su momento llegó a ser un referente en la región. Esta distinción la ostenta hoy Hugo Chávez.
En un momento de este proceso comienzan a asomar actos contrarios al espíritu y alcance que signaron la trayectoria en estos primeros años de su gestión. No sabemos si atribuirlos a los rasputines de su entorno, a móviles electorales o a un mitrismo redivivo. Lo que sí nos consta es que se opera un retroceso y hasta podemos decir una ruptura en el curso de su administración.
Resulta incomprensible que el gobernador de Entre Ríos conceda asueto a los funcionarios públicos de su provincia para que puedan asistir a la concentración en Buenos Aires en apoyo al bloqueo de los puentes que unen a los países del Plata, comprometiendo la propia supervivencia del alicaído Mercosur.
No es una primicia decir que los piqueteros por el contenido y la metodología en sus reclamos constituyen un movimiento opositor a los gobiernos. Lo fueron desde su origen en Neuquén. Pero hoy en Gualeguaychú son meros instrumentos del poder. En modo alguno queremos que esa ciudad sea la roca Tarpeya del presidente argentino. Por el contrario, anhelamos sincera y fervientemente que el Capitolio rosado de Plaza de Mayo siga siendo y por mucho tiempo la residencia política de Kirchner. Para que así sea, no olvidar los valores permanentes de la humildad y ponderación. Reacercarse a Cámpora para alejarse de Menem. *
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