JULIO A. LOUIS - Profesor
El filósofo Henry Lefebvre ("El marxismo" ) introduce al tema citando a la revista católica `Archives de philosophie': "el marxismo no es sólo un método y un programa de gobierno, ni una solución técnica de los problemas económicos; menos todavía un oportunismo vacilante o un tema para declamaciones oratorias. Se presenta como una vasta concepción del hombre de la historia, del individuo y de la sociedad, de la naturaleza y de Dios; como una síntesis general, teórica y práctica a la vez; en resumen, como un sistema totalitario".
El marxismo es reconocido por sus enemigos como una concepción. Lefebvre indica que una concepción es una visión de conjunto de la naturaleza y del hombre, que puede ser una doctrina (hipótesis rígida) o una teoría (sometida a verificación científica). En primer lugar, una concepción representa una filosofía, pero además conlleva a una acción, lo que la diferencia de una actitud espectadora. En segundo lugar, no es la obra de tales o de cuales pensadores, sino la obra y la expresión de una época. De esta forma, si bien es preciso estudiar a quienes la formulan, hay que esforzarse, más allá de los matices, por interpretar al conjunto de ella.
¿Cuáles son las grandes concepciones del mundo y del hombre que se postulan en occidente? La cristiana, la individualista y la marxista. Y especifico en occidente, porque, por ejemplo, también el islamismo es una concepción .
La cristiana fue formulada por los grandes teóricos católicos, en especial por Santo Tomás de Aquino (1225-1274). En lo esencial, afirma una jerarquía estática de seres, actos, valores, formas y personas. En la cima de la jerarquía está el Ser Supremo, el Señor-Dios. Los seres humanos deben adecuar sus vidas a dichos valores, jerarquías, etc. a fin de acceder al bien supremo de que sus almas puedan alcanzar el Paraíso Celestial. Es la concepción feudal surgida en el medioevo europeo.
La individualista surge con la modernidad, el ascenso del capitalismo mercantil y de la burguesía. Lo esencial es el individuo y entre él y lo universal hay una armonía espontánea, la misma que existe entre el interés individual y el interés general, entre la naturaleza y el hombre. En sus orígenes es una teoría optimista, que corresponde al liberalismo, al crecimiento del Tercer Estado, al de la burguesía. Con el devenir del tiempo, el individualismo se mantuvo pero devino en una concepción pesimista y autoritaria, expresión de la clase dominante en una época de desigualdad creciente y degradación.
La marxista rechaza las jerarquías exteriores, el análisis de la conciencia individual aislada, la armonía espontánea y descubre las contradicciones en la realidad natural o histórica. Aparece cuando la gran industria evidencia la lucha del hombre contra la naturaleza, cuando el nacimiento del proletariado moderno evidencia la lucha de clases. La contradicción implica dificultad, obstáculo, pero también posibilidad de victoria. En la lucha reside la felicidad. Y la lucha de clases es el centro del marxismo, identificado con el proletariado. Por consiguiente, ni aprueba el pesimismo ni el optimismo fácil. Sus teorías, al servicio del proletariado y de la emancipación de la humanidad, se desprenden del conocimiento racional, científico. Por lo tanto, si el marxismo basa sus afirmaciones en la ciencia, es equivocado limitarlo al pensamiento de Marx, o de Marx y de Engels, convirtiéndolo en doctrina. El propio Marx dijo que él no era marxista.
La concepción marxista presenta la particularidad de que está capacitada para negarse a sí misma, en cada uno de aquellos aspectos en que el conocimiento racional desapruebe afirmaciones anteriores. Por eso, entre otros motivos, es preferible llamar a la concepción por sus fundamentos: materialismo dialéctico y no por el nombre de su principal teórico. *
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