Al parecer, el humo blanco se elevó de los ámbitos en que se discutieron durante meses (años) iniciativas destinadas a darles una solución a los deudores no contumaces del agro llegándose a un acuerdo en un texto que crearía un fideicomiso que recibiría en propiedad las tierras de esos deudores, en un mecanismo que permitiría que el Banco de la República (BROU), en base a una emisión de bonos, pudiera cobrar, prácticamente al contado, buena parte de su deuda "pesada".
Por primera vez, según lo adelantado por los intervinientes en el acuerdo --que tendrá en algunas semanas forma de proyecto de ley y que se elevará al Parlamento por parte del Poder Ejecutivo-- el BROU podrá cobrar los pesados adeudos de cantidad de productores que no encontraban el camino para cumplir con la institución prestataria, pero que ahora, en base a la negociación de las garantías en un fideicomiso, que son las tierras, parecen haber llegado a una fórmula que es considerada un principio de solución.
Por supuesto, y ello está bien claro, este camino que se intentará no se trata de un "perdona tutti", pues los deudores deberán enajenar sus bienes (tierras) a favor del referido fideicomiso, el que con ese activo en su poder emitirá los bonos que cotizarán en Bolsa, con lo que se pagará al BROU.
Las tierras, al parecer, quedarán físicamente en manos de los productores que deberán cubrir sus deudas recomprando los bonos emitidos por el fideicomiso o arrendando lo que fueron sus tierras, con el fin de hacerlas producir. El BROU y el deudor negociarán la firma de un contrato que seguirá las pautas que fueron aceptadas el pasado 20 de mayo para el recálculo de las deudas.
Esas pautas determinan que se tome el documento original recalculado con una tasa del 6,5% anual al momento de la firma del contrato. Allí existe una quita importante, ya que los créditos originales fueron firmados a una tasa de 12% y el 14%.
Si no hubiera un documento original se toma el 1º de enero de 1999 y se calcula el 6,5% hasta el momento de la firma del contrato. Esa deuda tiene como garantía la tierra que es la que pasa al fideicomiso, y en el momento en que se firma el contrato la deuda queda exonerada de impuestos. Pero lo importante es que lo que pasa al fideicomiso no es la deuda, sino la tierra, lo que le da al banco la garantía de cobrar.
El BROU sale del medio y el productor puede elegir las opciones de recompra. En este aspecto, puede optar por arrendar su propio campo, en base a una renta que se fijará por los parámetros de Opypa. Al final del período, el productor que optó por arrendar el campo tiene la opción de compra. Puede tener el dinero en ese momento y tendrá una bonificación del 10% del valor real de la tierra. Pero puede ocurrir que el productor pueda ir amortizando el campo y además de la renta empieza a recomprar los bonos de su tierra, encontrando una solución de esas características.
Por supuesto que todavía falta una explicitación mayor de todo el mecanismo planteado, porque en lo expuesto existen zonas grises, como por ejemplo cuál será la relación vertical entre productor- tierra, luego de que las últimas pasen al fideicomiso para emitir los bonos con que se pagará al BROU.
Sin embargo, parecería, por saber quienes son los autores de la iniciativa, que la solución a estos deudores no determinará la acentuación de una problemática social. Por el contrario, entendemos que el camino buscado allanará dificultades que de no arribarse a una necesaria solución --sea esta u otra-- se convertiría en un mal endémico. *
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