CARLOS SCOROVICH Militante del Frente Amplio
Avanzo en este tema, de la elección de Cristina Fernández como Presidenta de la República Argentina, no solamente porque creo que es muy importante el hecho, sino también porque tengo el corazón compartido: viví (exilio obligado mediante), casi tres decenios en la vecina orilla, por lo tanto me siento un poco argentino. Allí vive mi familia cercana (madre, hermano, hijos y nieta.)
Todo ello me lleva a seguir de cerca lo que acontece en el país que me recibió en un momento muy, pero muy difícil para nosotros (también para ellos), y supieron ganarse mi corazón y el de tantos compatriotas que allí habitan, y que nos consideran realmente hermanos.
La reciente elección que elevó a la primera magistratura a la senadora (esposa del actual Presidente) nos tiene que tener atentos a los uruguayos. Creo que debemos capitalizar este acontecimiento para lograr resolver algunos temas que nos lleven a estrechar aun más las relaciones entre las dos naciones. Y la señora electa alguna señal lanzó en su discurso hacia nosotros. Pienso que no va a querer cargar sobre sus hombros con algunos inconvenientes que ha heredado de Kirchner. Ya que no sería práctico desde el comienzo de su mandato de cuatro años arrastrar algunos conflictos. Debe tener el camino limpio para avanzar con la política de crecimiento que ha desarrollado la Argentina en los últimos años.
Salida de la entraña misma del peronismo, desde su juventud militó en las luchas estudiantiles en su ciudad natal (La Plata), fue avanzando en su carrera política hasta llegar a ser ungida senadora nacional. Pero tomando un sesgo socialdemócrata que la fue perfilando hacia la candidatura presidencial. Abogada, con mucha experiencia política, con una sólida formación intelectual y con una vehemencia no muy común que la fue llevando a ganarse los votos conseguidos.
Ha logrado el "kirchnerismo" un triunfo casi perfecto. Arrasó en la Provincia de Buenos Aires, bastión del peronismo de siempre, con el candidato Scioli (actual vicepresidente.) Lo que le asegura al nuevo gobierno tener a favor a la mayor provincia con una cantidad enorme de habitantes y una riqueza sin igual en la industria y en las actividades de campo. En Capital Federal logró vencer al mismísimo Macri (derecha), que obtuvo hace pocos meses un enorme caudal de votos que lo llevó a ser gobernador de la ciudad de Buenos Aires. Por lo tanto, ello le asegura, a Cristina, la mayoría en el Senado y Diputados. Además, ganó en las ocho provincias en que se disputaba la gobernación.
El futuro gobierno debe hallar un equilibro en sus relaciones internacionales, ya que las tiene estrechas con Venezuela y aspira a acercarse más a Estados Unidos, como lo ha afirmado la señora Cristina Fernández.
En el actual, no han sido pocas las damas que ocuparon y ocupan cargos importantes. Por lo tanto, no es motivo de sorpresa que haya ganado una de ellas la elección en el vecino país. Se han ido insertando en la política, y este hecho lo saludo gratamente. La segunda fuerza en votos en todo el país es dirigida por una de ellas: Elisa Carrió, logrando su Coalición Cívica (alianza de liberales y socialistas) el primer lugar en Capital Federal.
A esta altura, quisiera enfocar el comentario hacia un tema que nos toca de cerca: el futuro candidato a Presidente en las elecciones de 2009. Ya que como se han dado los acontecimientos (renuncia pública de Tabaré) a serlo, nos está haciendo trabajar la cabeza a propios y extraños sobre quién recaerá la responsabilidad de continuar las políticas de cambio iniciadas por el actual gobierno. Y hemos tenido últimamente varias opiniones de altos dirigentes del Frente Amplio manifestando su agrado de que sea una figura femenina la que apoyemos con los votos en los próximos comicios. También se han oído voces, y no pocas, para que el actual Presidente dé un paso atrás en su decisión. Por ello creo que debemos reflexionar sobre lo acontecido en el país que se encuentra al este del río Uruguay, para que nosotros sepamos elegir a quien nos representará en el futuro en la más alta designación. Y que no se nos rasguen las vestiduras si debemos colocar nuestro voto por una dama. *
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