JORGE PASCULLI Periodista
Me encanta el cine y soy admirador entusiasta del cine uruguayo. Soy de ver muchas veces las películas que me gustan. Muchas. Aunque no había podido ir a ver ésta, entre otras cosas porque hace dos meses, desde que volví al diario, las noches casi se me han terminado. Por eso este sábado decidimos ir sí o sí, al conocerse el Premio a Mejor Película en el Festival de Cine de San Pablo. Y ya ha ganado el Premio Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián, y fue la película más premiada en el Festival de Gramado, con seis galardones. A su vez fue estrenada en el Festival de Cannes, y representará a Uruguay en la categoría Mejor Película en Lengua Extranjera, en los Premios Oscar, el próximo 24 de febrero. La película dirigida por César Charlone (Oscar 2002 a la mejor fotografía por Ciudad de Dios) y Enrique Fernández ya ha recorrido varios departamentos, recibiendo 70.000 espectadores.
La película cuenta la historia de una familia de Melo, padre, madre e hija adolescente, y de varios de sus vecinos.
Todos ellos muy humildes, que pretenden darle un vuelco a sus vidas aprovechando la visita del Papa Juan Pablo II en 1988. Más no les voy a contar. Sí quiero pasarles el dato a los que no han ido que no se la pierdan. Fundamentalmente aquellos que no acostumbran ir al cine. Esta es una película atrapante para todo público. Directa.
Tiene acción, suspenso (como dicen las promociones), humor, y por momentos te emociona y te saca algunas lágrimas. Aunque el final nosotros lo interpretamos como una cosa buena, dentro de todo.
Hermosa en su fotografía. El sonido te transporta a nuestro campo. Las actuaciones son bien naturales. Trasmiten todo lo que les pasa. Es como estar ahí. Y refleja muy bien cómo somos, nuestra manera de ser, de sentir, de pensar, de hablar, de gesticular. Está bárbara.
No sé qué más decirles. Nos encantó. Nos llenó de orgullo, no por los premios, sino por lo que presenciamos.
Ya no es novedad que nuestro cine viene haciendo películas de una hondura humana que sorprende en el mundo, pero qué lindo es comprobar que esto recién empieza.
Se están haciendo cosas muy buenas en nuestro país. En muchos sectores. Y estamos rastreando nuestra identidad con sensibilidad e inteligencia. Este domingo, por ejemplo, en La Sobremesa, presentaremos una entrevista a dos jóvenes uruguayos que desde hace dos años vienen recorriendo todo el país, a costo suyo, registrando las fiestas locales, regionales, étnicas, de la producción, la música, etc., que en una cifra mayor a 250 se realizan año a año. Impresionante. Lo que se hace y lo que ellos un día decidieron empezar a recorrer. Es sólo un ejemplo. Soy un convencido de que tenemos una gran parte de la juventud muy sensible y creativa, inteligente y trabajadora, y con una filosofía muy saludable de vida. Muy uruguaya, en lo mejor de nosotros mismos. Pero a su manera y a su tiempo. Sin fanatismos, sin fundamentalismos, sin chauvinismos.
El baño del Papa forma parte de esa creación de estos tiempos que muchos jóvenes han venido instalando en el país. Creación libre, inteligente, realista, responsable, en equipo, viva, sensible, afectuosa, sencilla, directa, fresca, natural, de buen humor. Nuestra. Surgida de entre nosotros. Para que todos la disfrutemos. *
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