MILTON CUBON
El viernes 9, desde muy temprano, la Escuela Nº 269 que lleva su nombre desde hace casi 20 años, de la esquina de Colonia y Cuareim, se vio poblada de sus habituales alumnos, muchos padres, familiares y autoridades de Primaria tras una convocatoria a un emotivo homenaje a Julio Castro, insigne maestro y periodista de larga trayectoria pedagógica, hasta que abruptamente el primero de agosto de 1977, los esbirros de la dictadura lo secuestraran y presumiblemente segaran su ilustre vida, siendo hasta hoy uno de los tantos desaparecidos de aquellas bestias!
El patio de la vieja escuela, con sus ventanales que la rodean y una enorme claraboya por donde no pudieron filtrarse los rayos del sol, en un día nublado y con lluvia, no fue obstáculo para que el homenaje al maestro tuviera todo el color necesario para llevar a nuestras almas, la recordación de aquella figura digna del magisterio y del periodismo nacional, mientras decenas de niños con sus rostros de inocencia y pureza habitual, con diversos, modestos, pero coloridos disfraces, aguardaban ansiosos el inicio de un espectáculo de recitados, danzas, escenificaciones y cantos, que arrancaron más de una lágrima entre los concurrentes mayores al acto.
Justamente en momentos de tensión con la hermana República Argentina (nombre que lleva la escuela que funciona en horario vespertino), los bustos de San Martín, Rivadavia y Sarmiento, ubicados en el enorme patio de recreos, contemplaron el desarrollo del homenaje a Julio Castro, mientras en las paredes algunos murales hechos por los niños recordaban su figura y fotos de sus años mozos, mostraban sus amigos y compañeros de Magisterio y paisajes de su Florida natal, donde nació hace casi 100 años un 13 de noviembre de 1908.
En una hora de duración que tuvo el merecido homenaje recordatorio a Julio Castro, la alegría de los niños, sus cantos y sus bailes, bajo la atenta y orgullosa mirada de sus maestras, dieron una nota distinta en la mañana lluviosa del viernes, resultando harto emotivas las alusiones a la vida del maestro que posiblemente tuvo su punto culminante, cuando coreando junto a la interpretación del Negro Rada los alumnos de todos los grados entonaron la canción que habla de los derechos de "todos los niños del mundo", esos por los que desde su tribuna valiente de educador y periodista llevó a cabo con enorme esfuerzo durante toda su vida Julio Castro.
El Consejero de Primaria señor Gómez cerró con palabras muy llegadoras al auditorio de niños y mayores el homenaje al maestro, poniendo una nota de sorpresa cuando lo definió también como "partero". Ante el asombro de todos, incluso el nuestro, Gómez aclaró enseguida que tal definición había sido hecha una vez por el escritor Eduardo Galeano, al que Julio Castro con su rica experiencia de alfabetizador incansable en varios países del continente, le había ayudado a "parir" su fenomenal trabajo literario "Las venas abiertas de América Latina", lo que arrancó sonrisas y renovó los estruendosos aplausos del público, alumnos y maestros.
De cabo a rabo, todo lo vivido en la evocación de la genial e inolvidable figura de Julio Castro fue francamente maravilloso. Como lo es la recordación de unas palabras suyas expresadas hace mucho tiempo y que no dejan de tener eterna vigencia: "Saber leer no basta, hay que participar. La formación ciudadana no es producto del conocimiento, es una actitud que se crea y se mantiene con el ejercicio".
¡Hasta siempre querido maestro! *
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