MILTON A. RAMIREZ
En el mundo no hay un solo energético, no hay un solo combustible en discusión. Se discuten los métodos para conseguirlos, se discuten las guerras que se realizan para conquistar territorios con reservas, se discuten los contratos, las logísticas y los impactos ambientales. Se discuten las oportunidades y los precios pero no existe ninguna discusión sobre si un energético es válido o no.
La energía nuclear tuvo un cuarto de hora para estar en la mira de las críticas, luego del accidente de Chernobyl. Ya pasó. En nuestro país asistimos a un fuerte "lobby" de proveedores de este tipo de solución.
Fósiles, no fósiles, contaminantes o no contaminantes, renovables o agotables, no importa, en el mundo todos los combustibles funcionan. Repito: todos. Todos los países desarrollan estrategias para incrementar el uso de la energía e incorporarla a sus procesos de progreso, industrialización y confort. Ningún país lucha por la energía en sí misma, lucha por su desarrollo y confort, por su mejoría como sociedad y por el bienestar de la sociedad. En esto el reparto de los dividendos es otro cantar.
Los países escandinavos tienen muy buenos indicadores sociales, cada vez usan más energía pero la planificación de sus usos y la eficiencia de su utilización tiene un componente absolutamente clave en el diseño de sus sociedades.
Petróleo, gas, carbón, uranio, agua, viento, sol, hidrógeno, mareas, madera y todos los biocombustibles imaginables (algas, lombrices, ¿no sabían?, hay de todo) forman la matriz mundial. Las revistas especializadas en energía, las conferencias mundiales o regionales al respecto, las publicaciones académicas prestigiosas y las no tanto, tienen todos esos energéticos en sus estudios.
La pregunta que se hacen los pensadores profundos en temas energéticos, más allá de las polémicas medioambientales siempre en boga y de los naturales y legítimos intereses económicos, lo que los estrategas reales del mundo real, los empresarios con visiones inteligentes y de futuro tienen acuerdo y tienen resuelto, por encima de los temas anteriores es que los procesos de interconexión y la eficiencia energética son temas laudados y son la clave del presente y mucho más del futuro. Sí. Interconexión y eficiencia son el nudo gordiano del paradigma actual de los que piensan con visión de futuro y con miras bien altas. Uruguay parece un país chico pero comparado con la pequeña Suiza o la pequeña Bélgica somos muy grandes. Uruguay no tiene una gran reserva de combustibles en su territorio pero sí tiene dos estrategias a seguir con continuidad y sin errores: integración y eficiencia energética.
Uruguay es un país que crece a un ritmo del 7% anual, cuyas exportaciones tienen un incremento de entre 12% y 15% a-nual y en el marco de muy buenas ventajas comparativas, medidas con la región, la inversión seguirá creciendo. No olvidemos que en dos años la inversión externa se duplicó y tuvo sus principales proyectos en áreas como la industria forestal, la agroindustria alimentaria, la minería, los servicios portuarios, el transporte y las comunicaciones.
Por eso Uruguay necesita de una mayor cantidad de energía, más segura y más diversificada. Para el desarrollo del país, para el confort de sus habitantes, para que todos sigamos teniendo más y mejor calidad de puestos de trabajo se necesita profundizar el camino de la integración regional, de la eficiencia energética y de todos los energéticos que podamos integrar a nuestra matriz.
Una economía moderna debe extirpar la pobreza, debe tener instituciones ágiles y tomadoras de decisiones, debe profundizar su progreso social con el progreso científico y progreso energético. *
Comentarios (beta!)