Por Carlos Scorovich Militante del Frente Amplio
Esta frase puede ser tomada como partida de muchas situaciones. En este caso la aplico a la etapa de la jubilación. Allí las expectativas deberían ser esperanzadoras a lo que vendrá, y épocas favorables, transitándola sin estrechez económica.
Sin incertidumbres, con certezas, y en las mejores condiciones de salud (tanto físicas como psíquicas), y un respaldo económico que nos permita pensar sin angustias en el futuro. No pretendo que la solvencia sea holgada. Solamente que lo recibido por ese beneficio, dé seguridad para afrontar los gastos. Es decir contar con el mínimo indispensable para que la tercera edad sea una etapa feliz. Con la conciencia tranquila, sabiendo que el deber ha sido cumplido. Y que los errores que podamos haber cometido, respecto del factor económico, no pesen en la balanza de tal forma que nos lo reprochemos, y produzcan malestar.
Los que "peinamos canas" y llevamos sobre nuestras espaldas varias décadas de trabajo productivo nos deberíamos sentir alegres de pensar que el futuro nos es promisorio. Mas lamentablemente, y aquí no quiero ser pesimista, la realidad me marca un panorama no acorde con lo que decíamos, respecto de la situación que debe tener un trabajador llegado el fin de su ciclo activo.
Me consta que las autoridades del área han realizado y realizan denodados esfuerzos para equiparar económicamente al pasivo con el activo, sin embargo estamos lejos de poder decir que todos los jubilados o los que estamos a punto de serlo, tienen asegurado el sustento diario.
Sabemos todos, de muchos compatriotas, que llegada la edad de acceder a una jubilación, no lo hacen, ya que pierden poder adquisitivo, por lo tanto se mantienen en actividad. Situación esta que es perjudicial para todos. No permitiendo que se inserten en el mercado laboral los jóvenes, al ocupar su lugar. Además, a esa edad, merman las condiciones físicas, propias del desgaste de los años, por lo tanto en caso de querer acceder a un trabajo, es imposible, ya que los "veteranos" son mal vistos, lógicamente, por lo que anteriormente menciono.
Se debe tener la capacidad como para revertir esta situación, que se viene arrastrando desde hace varias décadas. Es una deuda que se tiene con aquellos que han entregado a nuestro país su sacrificio y su esfuerzo. Factor primordial para ello es seguir bajando el índice de desempleo, así se verán favorecidas las arcas del BPS, y de esa forma se podrá solucionar un tema que me parece socialmente muy importante.
Se debe llegar a esa etapa (la de la jubilación) sin apremios, así podremos mirar al futuro con esperanza. Con esa mejora en el salario del jubilado, el último tramo de la "carrera", transcurrirá con ánimo, con proyectos de vida, con acceso a diferentes actividades que la tercera edad amerita, y con ello poder volcar nuestra experiencia a las nuevas generaciones.
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