Los socialistas españoles han doblado la ventaja que mantenían hace 15 días sobre el Partido Popular en intención de voto, después que los populares decidieran dejar atrás a Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de la derecha moderada de Madrid que ha quedado fuera de las listas del Partido Popular (PP).
Según el último Pulsómetro de Cadena Ser, antes de comenzar la campaña electoral, el PSOE lograría hoy el 44% de los votos, frente al 38% del PP.
Además, el 51% de los españoles prefiere que gane Zapatero, frente a un 31% que prefiere que gane Rajoy. Sobre la percepción de los ciudadanos con miras al resultado electoral, la encuesta del Instituto Opina para la Cadena Ser refleja que el 61% de los españoles cree que ganará Zapatero, frente a sólo un 20% que cree que lo hará Rajoy.
Sobre la decisión de Mariano Rajoy de dejar fuera de las listas al Congreso a Gallardón, alcalde moderado de Madrid, el 68% cree que el líder del PP se ha equivocado y un 73% opina que el alcalde de Madrid debería haber figurado en esa lista.
Además, el 66% afirma que Rajoy ha tomado la decisión presionado por sectores ultraderechistas de su partido y un porcentaje muy similar, un 67%, cree que esta decisión debilita su liderazgo en el partido y puede costarle una considerable pérdida de votos.
En España se está jugando el destino democrático de Europa, más cuando acaba de ocurrir la caída de Romano Prodi en Italia, un país que en cualquier momento pega un viraje a la derecha, cosa a la que nos tiene acostumbrado.
Por encima del encontronazo que tuvo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con el rey de España y el propio Zapatero, no debe de haber la menor duda de que Latinoamérica y el Caribe necesitan el triunfo del Partido Socialista Obrero Español, dejando fuera de carrera a un Partido Popular que es la expresión más agresiva de la derecha europea.
El Partido Popular es el líder internacional de habla hispana más aliado a Estados Unidos, en lo que tiene que ver con nuestra región. Está aliado al presidente George W. Bush y a los centros económicos del empresariado cubano que reside en Miami, que tiene aquí en nuestro país como los mejores interlocutores al ex presidente Luis Alberto Lacalle y al diputado Jaime Trobo, ambos del Herrerismo y con el visto bueno del senador Jorge Larrañaga.
Estas elecciones en España, son mucho más significativas para nuestro país y la región, que las que se están procesando en Estados Unidos, donde nadie piensa que haya cambios significativos si gana el Partido Demócrata.
En cambio, una victoria de la derecha española que tiene el ADN del franquismo, sería un retroceso no solo europeo sino también mundial, con negativas reacciones en los pueblos latinoamericanos, por encima de que el empresariado español no es la Madre de Calcuta.
Ante esta situación el Frente Amplio, de larga tradición internacionalista, no muestra ninguna sensibilidad sobre lo que está ocurriendo en España, la izquierda uruguaya parece no haberse dado cuenta de que lo internacional es decisivo para el futuro del país.
Una España socialdemócrata, liberal y avanzada de talante socialista, no es lo mismo que una España de derecha, apegada a los principios del catolicismo de la Edad Media, enemiga de Cuba, aliada de Estados Unidos, confrontado con el islamismo, cuando hay que ir al encuentro de las culturas.
Si el Frente Amplio no se da cuenta de esto, el Herrerismo se va a frotar las manos no solo porque la izquierda retrocede en el mundo, sino también porque el centrismo gauchesco de Jorge Larrañaga va a retroceder y estar condicionado por esa derechización.
Ni pensar en un Uruguay liderado por Pedro Bordaberry y Luis Alberto Lacalle. Sería como entrar en el Tren Fantasma, pero sin salida para después reírse.
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