Gracias a Canal 5, Televisión Nacional, hemos conocido un spot televisivo donde participan el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, y dirigentes del Sunca y de la Cámara de la Construcción, llamando a prevenir los accidentes de trabajo en el sector.
La iniciativa es toda una novedad en nuestro país, en tanto los actores del trabajo muy pocas veces aparecen participando en conjunto sobre temas en común. Mucho menos coincidiendo.
El tema de los accidentes de trabajo, particularmente en la construcción, es una de las urgencias que tiene el país a resolver debido a que la mortalidad en el sector es creciente y eso atenta contra los más caros valores humanos,
Una buena alerta fue aquel poema de Nicolás Guillén, musicalizado por Daniel Viglietti, que dice "me matan si no trabajo/ si no trabajo me matan". A ese dilema sale al cruce el spot televisivo, que busca dignificar el trabajo y las relaciones entre los uruguayos.
No cabe otra actitud que saludar esta iniciativa tripartita, que muestra la sensibilidad de los distintos actores laborales, para hacer más civilizada la generación de la riqueza y la distribución de la misma.
Lo que importa es que no haya más muertes que sean producto de la desidia empresarial, que por la búsqueda de la acumulación del capital, imprescindible para el desarrollo de nuestra sociedad, dejan de proteger a los más débiles, que son los principales actores de la producción.
Pero el spot televisivo trasciende, a la vez, el problema concreto de la construcción. Apunta más lejos y mira más allá, porque no hay antecedentes de que un gobierno, los empresarios y los trabajadores, se presenten en los medios de televisión, para dar señales conjuntas.
De alguna manera esta presentación televisiva, que aún no sabemos por qué no se emitió en los canales de televisión privados, resume lo que sería el objetivo de un gobierno progresista, que busca articular los intereses contradictorios del mundo del trabajo.
Quizás como una utopía, quizás como una actitud ideal, tenemos la más firme impresión de que los uruguayos aspiramos a un creciente entendimiento entre el Estado, los trabajadores y los empresarios, para construir un país productivo y solidario, sin desconocer que entre los actores sociales y políticos hay contradicciones que deberán ser resueltas, siempre por la vía de la negociación y el diálogo.
Nos gustaría que estos encuentros de las tres partes, se expresen también cuando hay que tratar la contradicción entre el negocio de las exportaciones y el abastecimiento del mercado interno.
Hoy el país necesita un gran pacto social y político que nos permita aumentar las exportaciones y sus ganancias, pero sin dejar de atender a la población uruguaya que reclama pan, arroz, leche y carne, a precios accesibles.
No puede ser que la carne picada de mediana calidad, que tiene más grasa y tendón que carne, valga 99 pesos, un poco menos de cinco dólares. Estamos, en esta materia, casi a precios similares que los más ricos países asiáticos.
Algo similar pasa con la leche y sus productos derivados, que están ausentes de los almacenes y de las góndolas corrrespondientes, o a precios inaccesibles.
Sería bueno que algún día, más temprano que tarde, veamos otro spot que invite a bajar los precios sobre los productos básicos del consumo familiar.
El Ministerio de Trabajo, el Sunca y la Cámara de la Construcción están dando un gran ejemplo de cómo encarar el presente y el futuro del país, cuando salen juntos a dar la gran batalla contra la muerte en la construcción.
Que el ejemplo cunda.
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