El senador Jorge Larrañaga, uno de los precandidatos a la Presidencia de la República por el Partido Nacional, expuso ayer con contundencia lo que sería su política en relación a los derechos humanos violados durante la dictadura cívico-militar.
Le dijo al diario Ultimas Noticias que en materia de violación de los derechos humanos el país "no puede estar mirando hacia atrás y con franqueza yo no voy a mirar hacia atrás".
Dijo, además, que no va a aplicar el artículo 4º de la Ley de Caducidad porque es un tema "que ya ha tenido su conclusión".
Estamos ante un portazo derechista, de peligrosos consecuencias si tenemos en cuenta que Larrañaga puede llegar a ser uno de los aspirantes a la primera magistratura del país, además de liderar a un sector como Alianza Nacional, que es uno de las mejores expresiones de la herencia del wilsonismo.
Estas palabras de Larrañaga son la mejor señal de que en el caso hipotético de que ganara las elecciones nacionales, los uruguayos nos alejaremos por siempre de la posibilidad de conocer la verdad. Sería como volver a la oscuridad luego de haber visto por primera vez la luz.
Estamos ante un buen ejemplo del retroceso que implicaría que el progresismo no se mantenga en el gobierno y que los partidos tradicionales retomen la conducción del país.
Esta actitud del líder del sector mayoritario es una muestra más de las permanentes contradicciones que manifiesta la dirigencia nacionalista, que en esta hora le reclama a Tabaré Vázquez que le exija a George W. Bush que desclasifique todos los archivos de la CIA para conocer quién fue el asesino de Cecilia Fontana de Heber.
¿Alguien puede creer que se quiera ir a fondo con el caso de Cecilia, mientras se dice que si llegan al gobierno no van a interpretar correctamente la Ley de Caducidad? Nadie lo puede creer.
¿Nadie se acuerda de recientes declaraciones de Juan Raúl Ferreira sosteniendo que Wilson, cuando votó la Ley de Caducidad, tenía el más firme convencimiento de que ganaba las elecciones y que iba a utilizar el artículo 4º para conocer la verdad y hacer justicia?
Larrañaga, parece ser, no lo recuerda.
Y no solo no lo recuerda sino que al igual que Julio María Sanguinetti, Jorge Batlle y Luis Alberto Lacalle, está dispuesto a cerrarle la puerta a toda investigación sobre los derechos humanos, que podría hasta impedir conocer la verdad sobre quienes envenenaron a Cecilia.
Estamos ante un nuevo viraje derechista del dirigente nacionalista, que con su continencia verbal comienza a tener tropezones y claudicaciones, que lo muestran enarbolando una concepción conservadora y reaccionaria.
Hoy el Uruguay necesita a Jorge Larrañaga, por ser el presidente del Directorio del Partido Nacional, del lado de la verdad y de la justicia y no desde la otra vereda.
Es una lástima que su anuncio de desconocer el alcance y el contenido de la compleja Ley de Caducidad, no lo incorpore al amplio corredor de mujeres y hombres que quieren dejar atrás el pasado, pero a partir de recuperar la memoria teniendo en cuenta la verdad.
Larrañaga ya tendrá otras oportunidades periodísticas para ajustar sus dichos. Deseamos que así lo haga. No solo por su bien, sino fundamentalmente por todos los uruguayos que quieren que nazca una nueva época de libertad y democracia. Así como lo plantea el presidente Tabaré Vázquez, quien desde el 1º de marzo de 2005 se comprometió a que no haya más enfrentamientos entre hermanos, pero no en base a la cultura de la impunidad.
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