Por Niko Schvarz Periodista
Irrumpió Condoleezza Rice en la pantalla pequeña el martes 11 con una carpeta bajo el brazo, y comenzó a repartir denuestos y condecoraciones en materia de Derechos Humanos, a diestra y siniestra.
Es realmente inaudito que el mayor violador de los derechos humanos en el mundo se arrogue el derecho de distribuir certificados sobre este tema en momentos que sus tropas están masacrando a cientos de miles de seres en la invasión a Irak y Afganistán, desencadenadas en violación de los derechos humanos y de la ley internacional. No sólo esto, sino además están amenazando con atacar a Irán. Y bastó que el almirante William Fallon, comandante de las fuerzas USA en Oriente Medio, manifestara sus dudas sobre una nueva agresión en esa zona, para que lo pusieran de patitas en la calle. Por otra parte, la invasión a Irak ya le ha costado a EEUU más de 4 mil soldados que vuelven en un cajón envueltos en la bandera. ¿Dónde quedan los derechos humanos de los estadounidenses? Sin hablar del cercenamiento de las libertades públicas que implica la Ley Patriota, el espionaje a las comunicaciones por todas las vías, los cientos de detenidos sin proceso, aislados y sin derecho a la defensa.
Se atreve a hablar de derechos humanos el país cuyas tropas y servicios de inteligencia han practicado las formas más aberrantes de la tortura, que envilecen la condición humana, en Abu Ghraib, en Guantánamo, en las cárceles secretas en Europa y otros lugares. EEUU ha enseñado las técnicas de la tortura en muchos países de América Latina, Uruguay entre ellos, al mismo tiempo que en la Escuela de las Américas le inculcaban a oficiales de las fuerzas armadas de nuestros países la nefasta doctrina de la "seguridad nacional" y formaban los pichones de dictadores militares que ensangrentaron América Latina..
Se permiten invocar los derechos humanos en momentos en que el presidente Bush veta una ley que prohibía el uso de torturas como el submarino (que bien conocen los uruguayos) y da vía libre para que se siga aplicando en los interrogatorios. Ninguno de estos torturadores de marca mayor y sus jefes del Pentágono ha sido sancionado. Al contrario: al interponer su veto a la ley aprobada por el Congreso tras un proceso dilatado por la oposición republicana, el presidente alabó sus alcances, en nombre claro está- de la "lucha antiterrorista" a cuya sombra se están cometiendo los mayores atentados de lesa humanidad.
Menciona los derechos humanos un país que mantiene desde hace casi medio siglo un bloqueo infame contra Cuba, que ha sido condenado en decenas de oportunidades por Naciones Unidas en proporciones apabullantes. La última, por 185 votos contra 4, correspondientes a EEUU, Israel (su aliado de siempre), las islas Marshall y Palau. Con el agregado que desde hace más de un siglo EEUU usurpa a Cuba la base de Guantánamo y la ha convertido en un centro de torturas infamantes, cuyas imágenes han conmovido al mundo. Los cables de estos días señalan que "la tortura sistemática a los detenidos en Guantánamo para obtener información (eso mismo que Bush glorifica) opaca la imagen de los EEUU y aleja a los aliados de su llamada 'guerra contra el terrorismo'". EEUU ha sido radiado del organismo especial de la ONU para los DDHH, mientras Cuba fue electa para integrarlo por gran mayoría. Lo que no obsta, desde luego, para que en el informe de marras se denigre a Cuba en el tono más rastrero.
En cambio, hay un país que ha sido bendecido y señalado por sus avances en materia de derechos humanos. Les costará creerlo, pero se trata de... ¡Colombia! Así como suena. Esto ocurre en el momento en que Colombia ha sido condenada por toda América, en el ámbito de la OEA (con la única excepción de EEUU, precisamente) y en el Grupo de Río reunido en la Dominicana por su violación descarada de la soberanía y la integridad territorial de Ecuador. Todo ello reconocido por Uribe, que pidió disculpas y prometió no reincidir. Y cuando, en el plano interno, se ponen de relieve una vez más las vinculaciones estrechas de su gobierno con las bandas criminales de los paramilitares, ligados a su vez con los narcotraficantes en la escandalosa narcoparapolítica. Decenas de legisladores y gobernadores oficialistas están procesados por esa causa.
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