Jorge R. Bruni
Desde el punto de vista de las estadísticas, si una persona recibe 1.000 dólares y otra no recibe nada, cada una de esas dos personas aparece recibiendo 500 dólares en el cómputo del ingreso per cápita. (1)
1. - La convocatoria al Parlamento
Convocadas por la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Representantes,y auspiciadas por su presidencia, se realizaron este último martes y miércoles en el Parlamento, dos jornadas de evaluación del sistema de seguridad social vigente en el país.
Se había intentado hacerlo en 1998, frustrándose debido a que el gobierno no quiso discutir en aquella oportunidad, poniendo excusas poco creíbles.
Explicable la actitud gubernamental en ese entonces. Llevaba las de perder. El gobierno sin duda conocía y aplicó a rajatablas lo que 18 años antes, respondiendo a la convocatoria de la OIT, habían dicho los 20 más connotados expertos mundiales en seguridad social: "La seguridad social ha alcanzado sus vastas dimensiones de hoy creciendo en medio de una espesa niebla de ignorancia pública sobre ella. Hay muchos malentendidos y esto hace que se exploten los prejuicios del público".
2. - Lo que nos dejaron las jornadas
En primer lugar, un reconocimiento a la comisión parlamentaria por haber hecho posible la realización de estas más que necesarias jornadas. En segundo término: se escucharon intervenciones unilaterales, pero no se discutió. Una lástima. Reconocemos no obstante, que principio requieren las cosas. Las jornadas del 5 y 6 de diciembre constituyen un puntapié inicial interesante.
En tercer lugar, una profunda crítica a lo que se presentó como la participación institucional del BPS.
Durante más de dos horas se comparó el sistema viejo de seguridad social con el nuevo, utilizando una metodología sumamente cuestionable.
Que quede claro. Me apresuro a expresarlo, por si las moscas: en seguridad social como en cualquier otro aspecto de las políticas sociales, la técnica resulta imprescindible. Sin ella no es posible diagnosticar, analizar, proyectar, calcular, buscar soluciones. Pero zapatero a tu zapato. La política manda. Y está bien que así sea.
La seguridad social no es un abstracto o entelequia. Todo lo contrario: es la gente, el trabajador, el veterano retirado de la vida activa, el desocupado, el niño, la embarazada, el enfermo, el discapacitado, el accidentado, etc.
Más de una vez lo hemos dicho: de nada sirve la teoría sin confrontación con la vida real, a efectos de visualizar si lo que se proyecta ante una computadora está acorde con la vida, esto es, con el hombre de carne y hueso, o termina enmascarándola, falseándola, desvirtuando la finalidad social buscada.
Precisamente lo que el Parlamento buscaba, como típico órgano de repercusión popular, esto es, acercar el tema al ciudadano común, por las profundas connotaciones sociales que el mismo tiene para Juan, Pedro o doña María.
3. - La intervención institucional del BPS
En cambio, la intervención de los calificados técnicos del BPS, lo reconocemos, se ubicó como si la jornada fuera para exclusivos, una especie de sala VIP de la seguridad social, como si la platea estuviera integrada sólo por economistas o por profundos conocedores del tema.
Se insistió mucho en determinadas proyecciones que partían del supuesto de un trabajador que comenzaba su vida activa a los 20 años con un sueldo de .000, se retiraba a los 60 años o más, cotizaba durante 40 años sin interrupción, tenía una movilidad salarial razonable. Factor 1 creo que se le llama.
Partiendo de esa hipótesis se llegan a determinadas conclusiones, realizándose comparaciones entre el viejo y el nuevo sistema de seguridad social.
¿Y el trabajador que falta, que se enferma, que queda desocupado, que la vida real lo lleva a aceptar rebajas salariales?
¿Y la evasión constatada en el propio sector público, de lo cual es ejemplo notable del MSP según se denunció en las jornadas? ¿Qué número de factor se le debería poner a esta otra realidad? ¿0.9%, 0.6%, 0.4%? La confrontación de los supuestos y de las proyecciones construidas en la soledad del gabinete, nos dice que hoy día la mercancía más barata es la mano de obra, que conseguir trabajo es casi un milagro, que la disimulación, artificio y fraude que significan en forma abrumadoramente mayoritaria las tristemente notorias empresas unipersonales, han llevado la total precariedad de las condiciones de trabajo.
¿Y qué decir de los famosos contratos de obra otorgados por diverss reparticiones gubernamentales recientemente denunciados, de los cuales ninguno, leyó bien, ninguno está registrado?
¿Trabajo en negro? Algún día habrá que imitar la forma de protesta de los trabajadores desempleados franceses, italianos y alemanes, que a principios de 1998 desfilaron por las calles europeas metidos dentro de bolsas negras, esas que se usan para la basura, dando su visión del mundo de trabajo en que les tocaba subsistir.
El lenguaje de la tecnocracia le llama a eso, adecuarse a las nuevas condiciones, aggiornarse a la imprescindible reconversión empresarial.
Para quienes marcharon por las ciudades europeas, eran los famosos contratos basuras.
Conste: reconocemos una vez más la valía de los técnicos de la Asesoría Económica y Actuarial del BPS.
Pero nuestra realidad no es ajena a los contratos basura. Y no aparece reflejada en el factor 1 o como se le llame.
1) Eduardo Galeano. Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Pág. 35
* Integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS.
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