Por Raúl Campanella Miembro de Dirección del Partido Obrero Revolucionario (POR)
"Son épocas distintas: el programa del FA en 1971 tenía un contenido más profundo, pero abarcaba menos gente. Hoy el contenido es más amplio, más abarcador. Entonces se ganó gente que apoya, se ganó posibilidad de aplicar el programa" "Hay que seguir soñando con una sociedad sin clases, que no se va a construir sobre el aplastamiento sino sobre la acumulación y la siembra del conocimiento y la cultura".-
La primera afirmación corresponde al Ministro de Trabajo Eduardo Bonomi. La segunda, es de José Mujica. Responde creemos a una visión idílica, idealista, del proceso social.
En realidad, quien aplasta a las demás clases y sectores sociales no es precisamente la clase obrera. Un análisis somero dice que el sistema capitalista y la clase que lo representa se apropian del producto social en su beneficio, del PBI, la tecnología que provee la cultura humana. Es necesario persuadir con el conocimiento y la cultura para ganar lo mejor, más sensible, del campo enemigo. La revolución siempre lo hizo, lo seguirá haciendo. No solo, no tanto de la clase burguesa, sino de las capas que bajo el capitalismo han sido o son base social y económica como la clase media, partes del campesinado, universitarios, técnicos o militares.-
La historia no muestra ni un ejemplo de que sobre la base de la acumulación y siembra del conocimiento se haya logrado persuadir no a uno u otro burgués sino a la clase capitalista para que acepte el socialismo. No es nada casual que todos los oradores del acto del Frente Amplio excepto Eduardo Lorier, quién defendió la integración regional no se hayan referido al mundo, al continente, a la región, a la alianza antiimperialista latinoamericana que avanza, al Mercosur o al ALBA, a la lucha por una Colombia integrada a la región, democrática, solidaria, o a una Venezuela bolivariana que traslada ingente apoyo al Gobierno que dirige el compañero Tabaré Vázquez.
José Mujica, desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, no pudo construir sobre la base de la siembra de conocimiento y cultura ni un acuerdo estable que permitiera bajar el costo de la carne, el pescado, el pollo, frutas u hortalizas para la mejor alimentación de la población.
¿Cuánto tiempo negoció el MGAP con la Asociación y Federación Rural la Ley de 8 horas diarias de labor para los trabajadores del agro? Los Partidos del sistema, las Cámaras Empresariales, dicen ver cuestionado su derecho a la propiedad porque la legislación nacional ampara el derecho a la ocupación de los centros de trabajo. La clase capitalista considera más importante, vital, derogar ese derecho, extensión del d e huelga, que el de la defensa del lugar de trabajo, frente a despidos abusivos. La propiedad para el sistema-, el derecho que se abrogan a hacerse de la acumulación del capital, está sobre el derecho a la subsistencia, es decir, a la vida de la clase trabajadora.
Ninguno de los oradores se refirió al conflicto político, social, de clases, que está en desarrollo en la República Argentina. Esto significaría tocar tierra, salir de la generalidad filosófica de afirmaciones nunca probadas, tomar partido, no ya por el Gobierno de Cristina Fernández, sino en defensa del abastecimiento de productos esenciales a la canasta familiar de los argentinos. También ser coherentes y consecuentes con la declarada justicia tributaria. El fondo de la crisis en la República Argentina son las retenciones a las exportaciones, instrumento para la redistribución social de la renta nacional. El Gobierno argentino no se plantea el "aplastamiento" de los grandes productores agrícolas: el Gobierno de Cristina Fernández no es un Gobierno de la clase obrera, obviamente, sino nacionalista, antiimperialista, que se vio necesitado, obligado, a tomar decisiones que el Gobierno uruguayo bien debería, sino imitar, considerar en su aplicación.
No existe contradicción antagónica entre la masividad de apoyo de la base social al Gobierno del Frente y por ejemplo la implantación del Monopolio por el Estado del Comercio Exterior, defendido por el Gral. Seregni en su discurso del 26 de marzo de 1971. Por el contrario, el programa transformador, revolucionario, permitirá incorporar a la vida, al progreso social, cultural, político, a la gran masa de población que el sistema estigmatizó, marginó. La calidad, el contenido conceptual fundacional del programa original del Frente Amplio más que cualquier otro fundamento necesita construir una dirección política que esté persuadida de su necesidad.
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