Por Susana Andrade Líder religiosa
Si nos siguen narcotizando con la guaranguería televisada, las generaciones venideras carecerán de criterios básicos para distinguir valores de disvalores.
A finales del año pasado, la Presidencia de la República y la Asociación Española firmaron un convenio por el que la mutualista ofrecerá algunos servicios de odontología a niños escolares del Programa de Salud Bucal gubernamental. En dicha ocasión el Presidente Dr. Tabaré Vázquez además de destacar los esfuerzos del sistema sanitario por instalar la cuestión dental en la problemática sanitaria nacional, dijo que los medios de comunicación también están llamados a cumplir un papel relevante en la divulgación de una cultura de salud en la población.
"Difícil que el chancho chifle" como dice el ex Ministro Mujica, y el dicho popular, y agrego que este chancho podría chiflar si lo obligan. Igualmente el compañero Presidente, arremetió con su sabio y benemérito pensamiento resaltando que son tareas compartidas, y exhortó a "una toma de conciencia, un compromiso de la sociedad uruguaya para trabajar todos juntos, sobre todo en los temas vinculados a la salud, para solucionar los graves problemas que se tienen". El primer mandatario hizo un llamado enfático a los medios de comunicación para que jueguen un rol más activo. Precisó que es necesario hacer llegar a la población "los consejos necesarios para que no se enfermen y el conocimiento adecuado para que puedan consultar a tiempo". Hizo hincapié en que "desarrollar el primer nivel de asistencia en salud es una tarea de todos los uruguayos". "Muy especialmente quisiera que los medios se plegaran, más allá de su tarea, que cumplen muy bien y en la que no vamos a interferir para nada. Simplemente, quiero sugerir que destinen algún espacio para promover la salud en la población", agregó.
Posteriormente en un evento de medicina donde fue premiado por colegas oncólogos, mencionó que "tan importante como un buen equipo oncológico es una pantalla de televisión bien utilizada."
¿Y Ursec qué? La Unidad Reguladora de Servicios de Comunicación se hace la desentendida pues, ostentosamente, no regula contenidos, aunque indirectamente proteja monopolios, permitiendo un desbalance notorio en las producciones de televisión y radio que se ofrecen públicamente. Prolifera la chabacanería y enseñanza de malas costumbres y no hay entretenimientos educativos o culturales, además de ser casi exclusividad de entregas extranjeras o malas copias. Por lo menos es extraño que un organismo estatal sea tan aséptico casi como omiso al momento de decidir qué consumen mediáticamente los uruguayos. ¿Todos los programas atarantadores que nos obligan a ver por televisión abierta porque hay muy poca otra cosa para los que no tienen cable pasan por su égida y Ursec se mantiene al margen? ¿Cómo le da el estómago? Esto nunca se solucionará dejando librada la cuestión a las leyes de la oferta y la demanda, pues los eternamente poderosos crearán demanda para vender oferta. Tal vez sea hora de revisar la legislación soporte del accionar de dicha oficina pública. Y no hablo de censurar, sino de equidad e interés general.
Creo que no sería interferir con los medios si el Estado toma la posta en informar sobre salud a los ciudadanos, condicionando el uso de las ondas públicas de las que son permisarios los canales privados, a un espacio destinado al cuidado sanitario de los habitantes del país. Lo mismo para la cultura y esto como mínimo imprescindible. Cuando decimos "hamburguesas" nadie recuerda a los inmigrantes alemanes y la ciudad de Hamburgo, sino que pensamos en Estados Unidos pues allí las inventaron. Hoy se podría decir que tal alimento representa la cultura mundial de la comida rápida. ¿Sabrán nuestros niños cuáles son las comidas típicas uruguayas? ¿Nuestro baile típico?
Las ondas son de la gente. Si los que las usufructúan las usan arbitrariamente, no es pagando un alquiler que restauran el daño social perpetrado a los usuarios. Porque si pudiendo hacer algo no lo hacen ya está mal si hablamos de la salud de la población, incluso el hecho podría dar lugar a una valoración jurídico penal por acción; como en el caso de los ciclamatos; u omisión, al no advertir sobre cuidados diversos para que las personas no se enfermen. Es como el asunto del tabaco.
Y los que regulan que regulen, no que distribuyan sin mirar qué ni a quiénes. En un aeropuerto si se pasa droga en las valijas se detiene al culpable. En prensa oral, escrita o televisada, a menos que la cosa se ordene por los que trabajan por el bien público, difícilmente un medio de comunicación privado se rija por otra ley que la de su ganancia económica. No alcanzarán llamados, ni sugerencias, ni consejos.
Por empezar sería útil que los directos interesados en este caso fundamentalmente Gobierno y detentores del uso de esos medios, en atención al alerta popular, comenzaran a dialogar sobre la base de pluralizar los contenidos de los espacios de difusión masiva que llegan a la población. Alguien tiene que impulsar esa conversa porque lo que está pasando es grave y va a tener, a corto o largo plazo, un costo social y económico mayor a todo lo previsible.
Comentarios (beta!)