El Pentágono y la Casa Blanca se mueven en todos los planos, pero hacen aparecer que su única preocupación está en Irak o Irán. Pero no es así: la América del sur del Río Bravo es centro de atención de los gobernantes estadounidenses, así como de los poderosos centros de poder económico y financiero.
Mientras que el eslabón más débil del progresismo en nuestra región son Paraguay y Bolivia, aunque en el primer país el resultado electoral expresado por multitudes frenó momentáneamente las intenciones desestabilizadoras de Estados Unidos.
Por eso Bolivia concentra todas las miradas, en tanto el próximo 4 de mayo se realizará un referéndum en Santa Cruz, que podría provocar la fractura de este país que preside Evo Morales. Sería, entonces, la desintegración de Bolivia que está en el corazón de América del Sur, justo en el momento que Paraguay se integra al progresismo de nuestra zona.
A la vez hay gestos internacionales que ayudan a Evo Morales. El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Sacha Llorenti, afirmó ayer que el gobierno se siente fortalecido por el pronunciamiento de las Autoridades Electorales de la Organización de Estados Americanos (OEA), quienes respaldan las resoluciones de la Corte Nacional Electoral (CNE), respecto a la ilegalidad de las consultas.
"El referéndum es ilegal e ilegítimo y las cortes interamericanas ratifican lo que el gobierno, en reiteradas oportunidades, ha manifestado, y va creciendo la conciencia colectiva en el departamento de Santa Cruz de que lo que se pretende es privilegiar a algunas familias en desmedro de los intereses de la mayoría", dijo Llorenti.
Esta reacción fue fruto de que las autoridades electorales del hemisferio aprobaron una declaración de apoyo a la Corte Nacional y a la democracia boliviana.
Pero la derecha de ese país sigue entreverando las cartas. Es así que el presidente del Senado de Bolivia, Oscar Ortiz, pidió al mandatario venezolano Hugo Chávez que deje de intervenir en su país, a la vez que llamó a su gobierno para que "se libere de esa pésima influencia y se concentre en buscar el diálogo entre los bolivianos, sin seguir modelos que ya han fracasado en la historia y que van a fracasar nuevamente".
Si a esta realidad boliviana le sumamos la crisis que vive Argentina por el alzamiento del sector agropecuario, que está jaqueando al gobierno de Cristina Fernández, obliga a los gobiernos, partidos y pueblos de Latinoamérica a estar atentos, solidarios y con capacidad de dar respuestas políticas que le quiten margen de maniobra a los sectores desestabilizadores.
Una gran respuesta indirecta pero sólida, dirigida a quienes quieren desunir a Latinoamérica, fue la puesta en marcha del Banco del Sur, que comenzará a operar a finales de 2008 con un capital inicial de 7.000 millones de dólares, una vez sea aprobado por los presidentes y los parlamentos de las naciones de Sudamérica que lo integrarán.
Esta iniciativa muestra que hay un amplio campo para avanzar en el entendimiento entre los países de la región, siempre y cuando se consolide la estabilidad institucional de las democracias.
Por eso hay que dormir con un ojo abierto para que no nos sorprendan aquellos que quieren que América Latina no deje de ser el patio trasero de los intereses imperialistas y de las oligarquías nativas, que no soportan que el progresismo se consolide y avance en beneficio de los pueblos.
Estamos ante una hora crucial de nuestros pueblos. Ahora lo que importa es estar a la altura de los acontecimientos, más cuando vamos por buen camino.
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