Siguen saltando fuera del recinto secreto donde se guardaban, los sueldos desmesurados que atosigan nuestra administración pública. Que oprimen al Estado y, en última instancia, asfixian a los más de nuestra sociedad.
La discusión del Presupuesto Nacional ha sido oportunidad para el descubrimiento de algunos de esos casos y dentro de ellos, se destacan los que tienen relación con las plantillas del Ministerio de Relaciones Exteriores.
El senador nacionalista doctor Larrañaga anunció, en sesión de la Comisión del Senado, que no piensa votar ningún artículo referido al Ministerio de Relaciones Exteriores.
El senador aclaró que su actitud se debe a que objeta la calidad del gasto, y en ese sentido hizo hincapié en algunos gastos fuera de órbita en el servicio externo.
Ejemplos: tres embajadas --en Buenos Aires, Brasilia y Washington-- representan un gasto de 13 millones de dólares para el Estado, cuando el total del costo del servicio exterior es de 38 millones. Dijo, además, que hay cosas que "son sintomáticas, hay cónsules que ganan diez mil dólares por mes, o sea más que el Presidente de la República". Añadió que en la embajada de Uruguay en Japón, una secretaria gana cuatro mil dólares, así como los mensajeros en la sede diplomática en Washington cobran dos mil dólares por mes.
Terminado el tratamiento de la Ley de Presupuesto en el Senado de la República, no sabemos aún de la suerte corrida por los sueldos aludidos por el senador Larrañaga. Nos queda el recurso normal de esperar que el tema salte en Diputados.
Allí veremos.
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