Por Leopoldo Amondarain Convencional del Partido Nacional
Es obvio que detrás de la división boliviana están los yankis. Desde sus puntos de vista hay que descomprimir la "caldera" latinoamericana que se ha ido condensando paulatinamente contra el Imperio. La parte más "candente" es justamente el centro y norte del continente, particularmente por influencia venezolana.
Seamos realistas y admitamos que Evo Morales es un socio-satélite de Chávez. Y éste, al día de hoy, el más emblemático opositor antiyanki habida cuenta de la "vejez" fidelista natural que el "rubio del norte" soporta.
Y en tren de admisiones, objetivamente por encima de simpatías y animosidades que se tengan con él, es obvio que ha sido hasta el momento muy eficiente.
Hay todo un bloque de países, además de los mencionados, Ecuador, Nicaragua, la propia Argentina, e inda mais, que están jugando en la cancha "caraqueña".
Sin perjuicio, claro está, de la volcada reciente paraguaya y una muy moderada y hasta se podría decir "moderadísima" izquierda brasileño chilena y hasta se puede meter nuestro Uruguay, que juega de a ratos entre "dos aguas".
Y la derecha, y no cometer el error de identificarla en la imagen de un "gordo que fuma habanos, bebe el rubio brebaje y se viste de frac. ¡No!, es el Imperio la verdadera y auténtica derecha, comienza ante el "tope" de la escalada zurda, la contraofensiva.
La más simple y eficaz táctica es subdividir presuntos enemigos. Dividir para reinar como el viejo adagio. Y eso también es cierto. Pero seamos justos y realistas, sin pecar de fanatismos o subjetivismos.
Que los yankis aprovechen ese principio no quiere decir que lo hubiesen inventado ellos. Es una realidad más vieja que el "agujero del mate".
Y me pongo yo como ejemplo. Siempre he sido antiimperialista y acepto el argumento de que la patria grande se defiende mejor por tener más medios entre otras cosas, que el "pago" chico. No obstante, yo soy en primer lugar y absolutamente partidario del "paisito" o Pago Chico con mayúscula.
Soy nacionalista y como tal, la realidad me demuestra costumbres y gustos propios y distintos, modismos y hasta idiomas diferentes con maneras de pensar contrarias que van formando, entre otras cosas y razones, las nacionalidades propias.
Incluyendo historias con realidades encontradas y disímiles. Los famosos argumentos sensibleros de hermandades y amores fraternos, cuando juegan los intereses se ignoran y los grandes tratan siempre de fagocitarse a los más chicos, por más argumentos globalizadores que se quieran dar.
El ejemplo más evidente es reciente con los muy amados "hermanos argentinos" con sus piquetes en los puentes uruguayos. ¡Al carajo el parentesco y la hermandad! ¡No obstante la "ternura" de sentirse hermanos! O sea, en todas las regiones hay diferencias marcadas y muy groseras.
Es lo mismo o parecido, y me duelen prendas, querer que un vasco o catalán se sientan españoles o franceses! ¡Muy difícil pa' sagitario!, por más razones exotéricas y globalizadas que se quieran inventar.
Y en Bolivia, la historia se está repitiendo con sus "pagos chicos" nacionales y regionales. No es lo mismo un aymará que un cambá entre otros, con incluso idiomas, costumbre y afinidades distintas. Hay diferencias para todos los gustos.
Con esto, no digo que sea partidario de la división de la Patria hermana. pero sí, aunque se pueda simpatizar con su Indio Presidente, autóctono representante y dueño ancestral de esas tierras, que hay una realidad que un buen día hace "reventar" calderas que aparentemente estaban quietas sin que nos hubiéramos percatado de los "fermentos" internos que pueden justificar y explicar las realidades consecuentes.
Visto de lejos, y sabiendo los que están detrás dando "manija" y sus "razones", en principio discrepo con los intentos separatistas y hasta autonomistas que tienen el mismo tufo.
Los yankis es obvio que están agazapados. Me acostumbré a "gustar" de una Bolivia unida.
Pero bueno es aclarar, que jamás me gustó la idea de la Patria Grande. Puede que por ser hijo del "paisito" Uruguay y nieto de Euskadi, que es más chico aún. Sentimientos que le dicen. ¡Mi vaso es chico pero yo bebo en mi vaso! A riesgo en ocasiones. de salir perjudicado.
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