Leopoldo Amondarain
Vientos de fronda empiezan a soplar en el Partido Nacional. Algunos dirigentes connotados se están animando a manifestar en diversas declaraciones que sería inconveniente y desastroso para los blancos que el doctor Lacalle de nuevo fuese el candidato único en la próxima elección nacional. !Chocolate por la noticia!
Ya lo fue y lo dijimos antes de los comicios anteriores y lo seguimos diciendo posteriormente. La prueba del nueve fue la cuarta elección de las intendencias departamentales. En ellas, donde no influyó su presencia, se recuperaron 100.000 votos y se obtuvieron 13 departamentos. Se perdió, en cambio, en los dos más grandes, Montevideo y Canelones, donde su presencia por razones obvias era evidente y sólo se logró el 12% de los votos en cada uno. Esto es objetivo.
Los argumentos por ociosos no los vamos a repetir. Todos lo saben hasta el cansancio. Esto viene al caso pues ha trascendido que un ala importante del lacallismo, encabezado por el doctor De Posadas, estaría armando sus "maletas" con importantes cuadillos de ese sector, creando un próximo grupo dentro de filas.
Despacio y por las piedras. Por importantes y trascendente que esta noticia sea, hay que examinar las utilidades prácticas para el Partido. Nadie duda que el debilitamiento, de producirse, de Lacalle dentro de la colectividad crea nuevas expectativas.
La convicicón de que el "Cuqui" fuese el "propietario" del Partido hizo perder trescientos mil votos (la izquierda blanca) que se fue al Frente. O sea, la lógica es que forma una candidatura de futuro "potable" de centro izquierda, que no "espante" a la derecha y pueda ser "atractiva" para la izquierda nacionalista que pueda volver a sus orígenes. Es obvio que el doctor De Posadas no tiene esa imagen. Su figura, dicho con el mayor respeto, es tan conservadora como la de Lacalle. En buen romance, de ser cierta la noticia, se estaría dividiendo dentro de filas la línea conservadora.
Las líneas progresistas pueden ser, y "pintan" para ello, la del senador Larranaga y del grupo de Florida pergenado por el diputado Arturo Heber. !Pero cuidado! Estos sectores, si quieren tener éxito, deben mantener su autonomía respectiva, salvo posibles uniones entre ellos con otros sectores afines ideológicos. Si por esas "moscas" se juntasen con De Posadas por ejemplo, perderían sus imágenes futuras progresistas y morirían "nonatos". Para recuperar una izquierda nacionalista ida pero nostalgiosa en cuanto a su vuelta, hay que "alisar y pulir" el camino ideológico. La gente no es tonta. No se recompone toda un ala importante progresista cuya herencia más próxima fue la de Wilson sólo con imágenes de hombres por inteligentes que sean. Hay que levantar banderas y crear programas creíbles y viables que entusiasmen a ese tipo de votantes. Hay dirigentes cuya sola presencia rechaza a la izquierda blanca. Lacalle es imposible a título de ejemplo que lo pueda conseguir. Y De Posadas tampoco. Son dirigentes cuyas imágenes, con razón o sin ella (yo creo que con obvias razones), están definidas con la más conservadora derecha. Derecha que desde la faz utilitaria electoral tiene su gravitante importancia aunque sus posiciones no sean compartibles. Todos los partidos del mundo las tienen y el nuestro también. Ellos la prohijaron y cuidaron con "candoroso afecto". Y la derecha les ha sido leal. Pero el Partido lo que necesita ahora es volver a sus orígenes como hizo Ferreira. Crear con ideas y principios esa opción atractiva progresista. Y no sólo por razones utilitarias sino porque la Patria lo necesita. No se puede seguir con un Mercosur manejado por los "grandes" y nosotros de "cuzcos" ladradores.
Hay que combatir y enfrentar las políticas globalizadas como está haciendo Chávez en Venezuela. Hay que parar el avance feroz y voraz de las multinacionales con el supermercadismo entre otras variantes. Hay que defender a los pequenos y medianos comerciantes, productores e industriales que le dieron a nuestro país la estabilidad que gozamos en otras épocas. Proteger la producción nacional ahogada y asfixiada por productos extranjeros que se ofrecen sin ninguna cortapisa. Crear fuentes de trabajo dignas y razonablemente remunerantes para evitar que la juventud tenga que emigrar del país. Y fundamentalmente terminar con una coalición nefasta con el coloradismo que ha sido el paladín de todos estos males que debemos combatir y repugnan las conciencias nacionalistas. Ni Lacalle ni De Posadas entran en ese esquema de ideas. Larranaga y Florida, en cambio, pueden abrir caminos para indicar diálogos con blancos que están afuera de la colectividad y no por ello han dejado de ser nacionalistas y tan buenos blancos como nosotros. Basta leer postulados, hoy ajenos, para identificarlos con viejos principios de la mejor época revolucionaria del Partido. A mí y a los que así pensamos no nos duelen prendas para, "grapitas o mate" mediante, conversar en algún "boliche" con los que si bien hoy no están, pue den estar dispuestos a recuperar el mejor cerno patriótico con lo que los blancos construimos la Patria y aspiramos una vida mejor para nuestro pueblo. No es con la "caverna" blanca que podemos hacerlo y recuperar el Partido.
Puede haber llegado, y así lo pensamos, la hora de cambiar de diálogos acuerdistas con quien durante 170 anos nos traicionaron, nos persiguieron y hasta fusilaron y asesinaron nuestros próceres como lo hicieron los colorados. Al fin de cuentas, que yo sepa, el Frente no nos hizo nada y nada por lo tanto tenemos que cobrarle.
Por qué entonces no iniciar diálogos por futuras coaliciones devenidas de posibles identidades ideológicas, que por cierto son muchas más que con los colorados (no olvidar los sectores de origen blanco y nacionalista que allí cohabitan) logrando mejoras económicas y sociales que no son por cierto las obtenidas en este "desprolijo" presupuesto lleno de cargas impositivas que sumirá en la mayor angustia y miseria a la población más necesitada. Doy la idea. No estaría de más pensarla.
* Convencional del Partido Nacional
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