Por Víctor Brindisi - Maestro
La compra de 16 lanchones para ampliar las tareas de la fuerza militar uruguaya en Haití, integrada con las de otros países sudamericanos en la Minustha mantiene el tema, este importante tema, en el orden del día.
No queremos entrar en particular en esta circunstancia de la compra de esas lanchas y el costo y los procedimientos de compras. Somos partidarios de que no se compren esas lanchas por que somos partidarios de comenzar a desandar el camino de la presencia de tropas uruguayas en ese país, y a eso en particular nos referiremos
A-Todaocupación militar no debe considerarse permanente, y ni siquiera transitoria. Simplemente aplicada a la emergencia que debe cubrir, ya que en última instancia, además de proteger un "orden" determinado, impide, por su sola presencia, el desarrollo natural de los procesos democráticos que posibiliten al pueblo, en el amplio sentido de la expresión avanzar en el camino de recuperar su soberanía.
B-Los grupos que van a hacer las acciones militares, con armas, en este caso llamadas Misiones de Paz, en este caso integradas en el marco de las Naciones Unidas, que reciben pagas por la tarea que cumplen, son mercenarias, aunque no nos guste el nombre
Nadie quiere matar, pero llevamos las armas.
Nadie inicia el conflicto, pero si hay que matar para salvar el pellejo se mata.
Nadie va a ultrajar a los pueblos que quedan bajo dependencia militar, pero que esas cosas tan lamentables, como violaciones, ultrajes, robos, depredaciones, asesinatos pasan, pasan.
C-Para justificar la intervención de tropas de nuestros países sudamericanos, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, se argumenta que es la solución menos mala, que peor sería la intervención de tropas de otros países con conflictos históricos con Haití, como Francia o los Estados Unidos, o de otras regiones extracontinentales.
Hemos escuchado a compañeros jóvenes haitianos, también veteranos dirigentes, decirnos que aunque no nos guste la calificación, estamos haciendo el trabajo sucio del imperialismo.
D-Para realmente cambiar la suerte del pueblo haitiano tenemos que cambiar los términos de la ayuda.
Médicos, técnicos, obreros calificados, docentes y otros especialistas en lugar de soldados.
Ayuda económica en plantas potabilizadoras, en lo que nuestro país se destaca, ayuda económica en material, capacitación y ayuda en recursos informáticos, personal capacitado en desarrollo comunitario, alimentos, etc. etc.
Mucho se menciona, pero poco se realiza, no sólo acá, sino en muchas otras partes del mundo.
E. -Nuestro Parlamento no debe votar nuevas prórrogas, ni autorizar nuevas funciones.
En Chile se termina de votar una extensión por seis meses, a la presencia de las tropas de ese país, tiempo más que suficiente para comenzar el proceso de retirada.
Hay que coordinar, con quienes corresponde un retiro de las tropas, que no signifique nuevos deterioros a la situación. Todos queremos lo mejor para el sufrido pueblo haitiano, por lo que hay que actuar con responsabilidad, cosa que no dudamos harán los responsables de tomar las decisiones de nuestros países sudamericanos.
Resistimos el viejo proverbio de épocas romanas, "para hacer la paz, prepara la guerra" y eso no se hace con bombas nucleares, aviones y barcos de guerra, ejércitos y armas.
Si queremos hacer la Paz, nos dicen Federico Mayor y otras figuras destacadas que están ayudando a construir una nueva Cultura, la Cultura de la Paz, para sustituir a la Cultura de Guerra y Violencia que lamentablemente impera en el mundo, "para hacer la paz, hay que preparar la paz" y eso se hace con cuadernos, libros, medicamentos, agua potable, saneamiento, vivienda, alimentos, se hace con vida digna para todos.
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