La invasión estadounidense a Irak triplicó el costo del petróleo y obligó al planeta a gastar seis billones (millones de millones) de dólares adicionales para asumir los nuevos precios.
De no ser por el conflicto en la nación árabe, el barril del crudo estaría por debajo de los 40 dólares, bien lejos de los alrededor de 135 actuales a los que llegó hace pocos días.
Tres años antes de la agresión de marzo de 2003, el entonces presidente iraquí, Saddam Hussein, ofreció a la Casa Blanca abrir 10 gigantescos campos petroleros a cambio del levantamiento de las severas sanciones impuestas a Bagdad.
Esos pozos hubieran evitado la escalada en los precios del llamado oro negro, sin embargo, los planes de Estados Unidos eran ocupar Irak y anexarse el hidrocarburo para sus multinacionales.
La conquista del único país con reservas suficientes para incrementar el flujo del preciado líquido, trajo un saldo fatal para la comunidad internacional.
La nación del Golfo Pérsico producía 3,5 millones de toneles diarios antes de la contienda, cantidad que ahora apenas llega a los dos millones.
La situación pudiera llevar el precio del barril de crudo a los 200 dólares para el año próximo, lo cual impactaría negativamente en la economía global, estiman analistas económicos.
El escenario predecible sería devastador, sobre todo si tenemos en cuenta el impacto ya visible de los altos precios del petróleo.
Afecta a los sectores del transporte, la vivienda y a las necesidades básicas humanas, algo que daña mucho a los países pobres.
Las protestas contra el alza de los combustibles generada por el precio récord del petróleo se multiplican también en Europa, donde miles de pescadores de España, Portugal, Italia, Francia y Bélgica protagonizaron manifestaciones y sumaron sus voces a las movilizaciones de camioneros británicos, holandeses y búlgaros. La inflación en la zona euro se aceleró nuevamente en mayo para volver a su récord histórico de 3,6% interanual, en un contexto de creciente protestas en el viejo continente por el aumento de los precios del crudo.
Todo esta inseguridad se suma a los problemas de alimentación que sufren millones de seres humanos en el planeta.
Los precios del crudo se han multiplicado por seis en los últimos seis años, pasando de 20 dólares a comienzos de 2002 a un récord histórico de 135.
Cheney, Bush y los neoconservadores republicanos que se apoderaron de la Casa Blanca son los responsables de gastar cientos de miles de millones de dólares para continuar las guerras en Irak y Afganistán, buscando por todos los medios conquistar un petróleo envenenado en contiendas sangrientas con derroche de corrupción.
La ambición imperialista de Estados Unidos volvió a perjudicar al mundo. Además de las guerras y las muertes directas, Washington es el culpable de la debacle económica que soporta el mundo subdesarrollado por el aumento de los vitales combustibles y de los alimentos básicos.
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