Carlos Bouzas *
La noticia es cierta en toda la Europa Comunitaria. Las razones para esa rebaja están en el notorio descenso que ha sufrido el precio del barril de petróleo, que en las últimas dos semanas ha descendido un 24% (de 33 dólares el barril al 30 de noviembre, hasta los 25 dólares del final de la semana anterior).
El motivo de la sensible baja de precios radica en el acuerdo que ha logrado Irak con las Naciones Unidas, que permite la reanudación de las exportaciones iraquíes, y el "estocamiento" suficiente que han hecho los países del norte rico, para pasar el invierno.
La producción y distribución de carburantes en todos esos países está en manos de poderosas empresas, transnacionales la mayoría de ellas.
Sin embargo, los gobiernos han intervenido para que procedan a la rebaja de los precios, dado que ello es positivo para el desarrollo de las economías de esos países.
Yo he comentado con usted en varias oportunidades, que durante el anterior gobierno presidido por el doctor Sanguinetti, la política aplicada fue la de ignorar la evolución del precio del petróleo crudo a la hora de fijar los precios internos. Claro: más de la mitad de ese quinquenio, los precios evolucionaron a la baja, produciendo provechosos ingresos para el Estado, vía Ancap.
En la presente administración, la del doctor Batlle, se cambió totalmente de criterio, al extremo de que --en el último año-- hemos sufrido cuatro aumentos de precios en los carburantes, del diez por ciento cada uno, aproximadamente, en los meses de diciembre de 1999, febrero, mayo y agosto de 2000. Las razones de los sucesivos aumentos se justificaron en la evolución al alza del precio del petróleo crudo, en todos los casos, aunque en realidad los aumentos de los precios internos superaron con creces la incidencia del precio del petróleo. Y la reacción del gobierno fue inmediata ante cada alza.
Bien: ahora la noticia es al revés; los precios internacionales bajan.
Es el momento, entonces, de reaccionar con la misma celeridad y disminuir los precios de los carburantes, con lo cual se daría una buena inyección de vitaminas a nuestra alicaída economía. Estoy seguro que esta noticia, que usted y yo conocemos desde hace muy pocos días, entró en los cálculos del equipo económico de gobierno, que se sintió animado a predecir que al año que viene vamos a mejorar.
Yo espero con ansiedad la indicación del gobierno a la Ancap. ¿Y usted?
* Militante del Frente Amplio
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