Por Franklin González Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Uruguay
Nuestro país está de placeres. Hace 197 años, el 5 de julio de 1811, el primer Congreso de Venezuela, reunido en Caracas, con representantes de siete Provincias (Caracas, Cumaná, Barcelona, Margarita, Barinas, Mérida y Trujillo), proclama oficialmente la Independencia de Venezuela.
El año anterior -1810- es clave para lo que ocurriría. Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, los criollos en Venezuela se oponían a varias normas comerciales que habían impuesto los españoles. La gota que derrama el vaso fue cuando los franceses, bajo el mando de Napoleón Bonaparte, invaden España, obligan al rey Carlos IV y a su hijo Fernando VII a renunciar y colocan a José Bonaparte como rey de España.
El 19 de abril de 1810, un grupo de criollos caraqueños aprovechando esto último como excusa, logran convocar una reunión del cabildo y proclamar un gobierno propio hasta que Fernando VII volviera al trono de España. A esta república no le faltaron las dificultades. Los que se oponían a la independencia de Venezuela, llamados los realistas, dominaban las provincias de Maracaibo, Guayana y Coro. España ordena el bloqueo a Venezuela, dificultando el comercio exterior, y organiza la resistencia.
Desde ese momento, comienza una década de lucha militar, que se conoce como la Guerra de Independencia de las naciones bolivarianas (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Panamá y Venezuela), que en el caso venezolano culmina con dos importantes batallas: Carabobo (24 de junio de 1821) y del Lago de Maracaibo naval- (24 de julio de 1823).
La firma del acta independentista -alcanzada en julio de 1811- sólo fue de carácter político. Una independencia para los mantuanos, no para los pardos, esclavos y plebeyos. Es por ello que el grupo de los mantuanos o criollos serían los abanderados de la lucha en pro de la independencia americana, con el fin de obtener lo que "por derecho" --dijeron ellos--les correspondía.
Hoy esa deuda histórica con el pueblo llano, con el pueblo de a pie, con el pueblo sin voz, comienza a reivindicarse y en nueve años de Gobierno Bolivariano, podemos afirmar que el pueblo venezolano, por primera vez en la historia, tiene derechos, tiene voz y comienza a tener felicidad.
La República Bolivariana de Venezuela es definitivamente- una nación libre e independiente; la energía del pueblo venezolano es producto de una coalición de ventajas presentes en la naturaleza de los ancestros indígenas, la reciedumbre del mestizaje y la visión de nuestro Libertador Simón Bolívar.
Ese crisol es lo que ha hecho posible que el 5 de julio de 1811 sea reconocido y celebrado como el día de nuestra independencia; ese espíritu está hoy más vigente que nunca.
La Embajada venezolana en la República Oriental del Uruguay desarrolla con pasión y entusiasmo su misión como trinchera de la política internacional del Gobierno Bolivariano de Venezuela en tierra uruguaya; en el marco de esta actividad no solamente queremos decir algo, sino que "tenemos algo que decir"; mucho de lo que quisiéramos contar no cabe en este pequeño artículo, pero -de seguro- gran cantidad de los hechos son bien conocidos por nuestros compatriotas y hermanos de la Patria Grande con quienes compartimos ideales y acciones comunes.
Hoy, tras la Declaración de Independencia firmada por los patriotas del ayer, los que en las actuales circunstancias tenemos responsabilidades importantes, debemos y tenemos que asumir nuevos desafíos y compromisos en concordancia con esa gesta independentista que dentro de tres años por cierto- será bicentenaria.
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