El primer gobierno de izquierda en Uruguay debió enfrentar, desde que asumió en marzo de 2005, no solamente la oposición cerril de los partidos del llano, sino además, la guerra declarada de varios gremios que no vacilaron a la hora de salir a reclamar contra viento y marea, y adoptaron medidas extremas con un entusiasmo no mostrado hasta entonces. Siguiendo la senda trazada por el ultra radicalismo de la dirigencia de Adeom una dirigencia que parece responder más a los intereses de la derecha en su estrategia desestabilizadora que a los de los trabajadores municipales, varios gremios de funcionarios del Estado recurrieron al conflicto y apelaron a medidas de lucha que habría que reservar para ocasiones que realmente lo ameriten, y contra un gobierno autoritario y antipopular pero no contra uno decididamente a favor de los asalariados.
No vamos a insistir con la actitud del sindicato municipal pues ya hemos dedicado varios editoriales a condenar la irresponsabilidad exhibida por sus dirigentes, quienes no tienen empacho en cortar el diálogo y en prolongar "sine die" un conflicto cuyas víctimas fundamentales son los sufridos habitantes de Montevideo. Tampoco hablaremos del histórico primer paro policial ya que el acatamiento a la medida fue desparejo y estuvo lejos de ser unánime. Pero sí nos interesa destacar otros conflictos que vienen desarrollándose por estos días y que se enmarcan en esa estrategia intransigente que pretende jaquear al gobierno. Uno de ellos es el que llevan adelante los funcionarios nucleados en COFE (sindicato que representa, fundamentalmente, a los gremios de la Administración Central), otro es el de los funcionarios no docentes de la Udelar y, finalmente, el de un sector de trabajadores del canal televisivo oficial. Como ha ocurrido tradicionalmente, cada año mientras se trata la Rendición de Cuentas en el Parlamento, todas las reparticiones estatales hacen oír sus reclamos presupuestales y plantean sus aspiraciones salariales con la intención de que en el trámite parlamentario se incorporen partidas extras para atender dichas aspiraciones. Es así que asistimos casi a diario a movilizaciones en los alrededores del Palacio Legislativo, con consignas coreadas por enardecidos militantes sindicales o plasmadas en cartelones enarbolados con entusiasmo por la multitud.
Pero suele ocurrir que algunos de esos gremios demandantes resuelven ir más allá de las clásicas manifestaciones y deciden paralizar sus tareas como forma de llamar la atención de las autoridades y ejercer presión sobre éstas y sobre los legisladores. Así en la Universidad de la República nos encontramos con que los funcionarios no docentes han ocupado locales universitarios aun sin contar con el apoyo de docentes y estudiantes. Así en el canal oficial, Televisión Nacional canal 5, se ha producido una situación similar en cuanto a que hay un sector de los trabajadores que toma medidas extremas de lucha, incluso con la oposición de otros sectores en los que prima la sensatez. De este modo, como si estuvieran en juego principios irrenunciables de la clase trabajadora, como si se tratara de defender conquistas que el gobierno pretende ignorar, como si se estuviera ante el peligro de una crisis institucional, los gremios intransigentes embisten ciegamente contra el primer gobierno que oye sus reclamos, que dialoga, que trata en la medida de las posibilidades que ofrece la realidad de satisfacer sus demandas.
El senador José Mujica lo ha dicho reiteradamente con su peculiar lenguaje: "es un boleto ser intransigente bajo un gobierno de izquierda". ¡Cuánta razón tiene! Y máxime si se tiene en cuenta que las posturas más radicales e intransigentes están sustentadas por trabajadores públicos, por lo que cabría agregar a la sentencia de Mujica: ¡Qué fácil es adoptar posturas ultras cuando no se corre riesgo alguno de ser perseguido o despedido, como les ocurre a los trabajadores de la actividad privada! Hacemos votos por que los dirigentes sindicales revean sus posturas intransigentes y no sigan poniendo palos en las ruedas del primer gobierno popular.
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